Ahora que mi padre tiene Instagram, he querido subir aquí esta serie de viejas fotografías para precisamente mostrarle donde, cuando y junto a quien he venido siendo feliz durante los más de 15 años que llevo viviendo lejos de casa y en los que en tantos aspectos nos hemos distanciado.
Desde hace algunos meses, pasito a pasito, la belleza de esta vida que debo a ti y a mamá a partes iguales puede ser por fin compartida también contigo.
Parte de esa belleza reside también en las personas, lugares y momentos que ahora puedes ver a traves de estas imágenes.
Dėmonos la oportunidad el uno al otro de disfrutar del simple hecho de contemplarnos siendo quienes somos y del modo que somos así como de sentir con ello idéntico orgullo al que siento yo hacia ti como hijo.
Te quiero papá!
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Now that my own dad has an Instagram account, I have wanted to upload here this series of old pictures of the years before Instagram just to show him where, when and whom I have been happy the most with during the 15 years I was living on my own and away from our family home in Madrid.
Since few months ago, step by step, the beauty of the life I owe equally you and always beloved mom is something we can finally share.
Part of that beauty lives as well through many of these moments, persons and shots.
Let’s give us a chance to enjoy the simple fact of being just the way we are and feel proud of it at all times

Love u dad!

No importa desde que país venga filmado este vídeo para Save The Children ni cuales hayan sido nuestros prejuicios a la hora de etiquetar las guerras como buenas, malas o santas, … 

Este anuncio debería concienciarnos por igual y apelar al sentido común de todos y por encima de todo. 

Desde luego los creativos que lo hayan diseñado han contribuído a la causa con muchísimo mas valor del que son capaces de donar corporaciones multimillonarias.

La ayuda económica en este caso resulta imprescindible, pero también lo es tanto o más nuestra propia concienciación a nivel global de que ésta es una realidad tan inaceptable en nuestro tiempo como por desgracia, muchas veces ignorada. 

Aunque creas que no puedes permitirte el colaborar con mucho, o dudes del destino final de tu aportacion material a causas como esta, ya solo empleando tu talento en demostrar tu rechazo a cualquier tipo de conflicto armado en el mundo, y manteniéndote firme a la hora de propagarlo mediante tu propia voz en todo momento, eso es también luchar por ponerle fin.

http://www.savethechildren.org.uk/

‘La Grande Bellezza’ se había presentado en Cannes, y estrenado en su país de origen el pasado mes de mayo de 2013, había acumulado infinidad de premios de todo tipo, desde el Globo de oro del Círculo de críticos extranjeros en Los Ángeles, hasta el Félix europeo, o el propio Bafta hoy mismo en Londres a mejor película en lengua no inglesa,… ademas había cosechado estupendas críticas, sobre todo internacionales, y algo mas tibias y confusas en Italia. 

Llevaba en cartel en nuestro país mas de dos meses, y sin saber por qué, yo era reticente a ir al cine a verla. Por si todo esto fuera poco, había recibido por parte de varios amigos de lo mas dispar entre sí el consejo ferviente de correr a verla. Yo, no obstante, inconscientemente tenía el prejuicio de pensar que se trataba de una especie de “Mapa de los sonidos de Tokio” pero rodada en Roma, algo ampuloso, meramente estético, experimental y desórganico, y la fui dejando pasar.

Sin embargo, en espera del estreno de “Her” de Spike Jonze y de “Philomena” de Stephen Frears más adelante en marzo, este fin de semana parecía justo el apropiado para ver el único gran film con aroma y peso de Oscar que me faltaba por ir al cine y juzgar por mi mismo.

Con lo que me he encontrado es no solo con una sátira social de lo más certera, sino con un verdadero compendio de la mejor tradición del cine italiano de todos los tiempos…  

"La gran belleza"  es la resaca de la mañana despues de “La Dolce Vita” de Fellini, rezuma Fellini por sus cuatro costados, pero cuenta además con la frialdad emocional de Michelangelo Antonioni, se viste con el preciosismo visual de Luchino Visconti, se materializa con el virtuosismo en el manejo de la cámara de Giuseppe Tornatore, la cinematografía fotográfica de Vittorio Storaro, y su agudísimo guión se despliega poco a poco a lo largo del metraje con la misma naturalidad pasmosa de Massimo Troisi. Además, su protagonista, Toni Servillo, interpreta el papel con la maestría de Marcello Mastroianni con tal magnitud que podría considerarse su personaje como el alter ego en “La dolce vita

Ninguno de estos nombres, algunos ya fallecidos, firma un solo rol en esta película pero “La gran belleza” no es que los rinda tributo, o los herede, directamente bebe con orgulloso talento de todos ellos tanto como referentes visuales como de contenido y tratamiento, aunque la verdadera protagonista formal es la ciudad de Roma, y más concretamente no tanto su clase alta, que a la vista del film, sonrojaría seguir llamándola así, sino su bohemia medianamente adinerada.

No es un film universal, sino una selecta y esmerada radiografía de Roma, de la sociedad mundana, banal y vacía que deja tras de sí la era del ex primer ministro Berlusconi, y si bien la universalidad de su mensaje es la deriva de la sociedad contemporánea hacia la práctica totalidad de sus facetas, es justo aquí donde reside el primer gran gol de su director Paolo Sorrentino, quien ya había apuntando dotes críticas de gran analista político en su film anterior “Il Divo" centrado en la figura del ex primer ministro Giulio Andreotti y sus conexiones con la Cosa Nostra, y que resulto premiado con el premio especial del jurado de Cannes en su edición de 2009.

La grande bellezza" ha estado producida por Medusa Films, una de las ramas de Mediaset, holding cuya propiedad mayoritaria, como es bien sabido, corresponde a Silvio Berlusconi.

Sorrentino ha logrado algo memorable, conseguir para su película la financiación del mismo protagonista central a quien culpabiliza de su propia sátira, seguramente presentándole el proyecto como una película de autor, carne de festivales y galardones por su trabajada estética y a su vez, rentable en taquilla en el largo plazo al aparentar ser una cómica declaración de amor abierta a la ciudad de Roma. 

Quizás Berlusconi lo entendiera todo como un producto llamado a reforzar su prestigio como productor cinematográfico, o quizás haya sido en el montaje cuando todo junto ha cobrado la forma que Sorrentino necesitaba expresar, pero el resultado final es todo menos un alegato enamorado de la Roma contemporánea. Si algo ama de Roma “La gran belleza” es justamente su glorioso pasado, pero no su presente.

Sin ánimo de destripar su historia aquí si resulta imprescindible dar unas pinceladas acerca del qué trata verdaderamente la trama de esta película antes de continuar escribiendo mis impresiones sobre ella.

Jeppino Gambarella (Toni Servillo) es un maduro y consagrado periodista de prestigio que pese a haber escrito una única novela de sólida aceptación en su juventud, ha sabido conservar un cierto y progresivo prestigio en los círculos culturales de una ciudad, Roma, que vive hoy por hoy tan inmersa en la belleza de su propio esplendor pasado, que olvida lo decadente de su presente, y lo hace con plenas consciencia y abnegación 

Gambarella, se ha dedicado a entrevistar artistas emergentes así como a todo tipo de personajes relevantes de la cultura y sociedad romanas, y no ha vuelto a escribir más novelas porque como él mismo reconoce, le ha podido la pereza.

Acude a todo tipo de fiestas mundanas en áticos de ensueño y en ellas frecuenta cada noche una suerte de amistades estériles, confusos enemigos íntimos, y demás satélites estáticos, sin mas oficio ni beneficio que el puro hedonismo. Gentes bien posicionadas en lo económico pero que se nos presentan como al borde de su propia desesperación, y a quiénes no queda otro remedio que hacerse compañía para no tomarse del todo en serio nada entre ellos, evadiéndose al abrigo de si mismos. 

Entre estos amigos figuran por ejemplo Romano (Carlo Verdone) un dramaturgo frustrado y enganchado a una joven que lo usa a su antojo, Viola una burguesa con un hijo esquizofrénico, Stefania, una egocéntrica escritora enredada en su propia demagogia (contra quien va dirigido un mordaz monólogo de Gambarella que de tan brillante uno como espectador no quisiera que acabara nunca pese a durar cerca de 3 minutos del tirón) Dadina, la directora del periódico para el cual Gambarella trabaja y que pese a tener el handicap físico de ser enana, la estatura de su cordura parece superar con creces la de todos juntos, Ramona, la hija del manager de un club de alterne que pese a rondar los 40 años continua desnudándose en el bar como stripper, pero que en su vida esconde celosamente para sí misma su propio y doloroso secreto,… Y otros personajes de diversa índole con los que su historia va saliendo a su encuentro, como monseñor Bellucci, un cardenal vaticano que aparenta saber más - y disfrutar también más - acerca de la gastronomía que de la propia fé que se le presupone a su cargo. 

Sobre la historia de todos estos personajes hilvanados por la figura constante de su protagonista, el director añade uno más, silente pero tremendamente elocuente: la ciudad de Roma. Presentada como el escenario onírico de múltiples viñetas en las que no falta una jirafa campando por las termas de Caracalla o una manada de ocas posándose en la varanda del ático del protagonista con vistas al Coliseo

A medida que suceden una serie de acontecimientos dramáticos, el grupo de amigos se va deshaciendo lenta y progresivamente, y si bien algunos de ellos continúan anclados confortablemente en el vértigo de la futilidad de las noches sin fin ni significado, Gambarella comienza a iniciar un proceso de introspección que le lleva a replantearse su vida.

La irrupción inesperada de la que fuera posiblemente su único amor verdadero, Elisa, alguien con quien tuvo una relación adolescente, obliga al protagonista a confrontar sus anhelos de juventud con su realidad aberrante y miserable actual cuando ya se encuentra al borde de enfilar los 60 años, y todo esto le lleva a tomar conciencia de la sensación de inutilidad de propia vida, lo que le hace desempolvar un pensamiento que llevaba tiempo latente en su interior, pero que no había concretado desde su primera novela muchos años atrás : volver a escribir.

De entre la pobreza estéril de su estilo de vida, armado de una capacidad atroz de auto critica, de una honestidad insultantemente madura, y también de una buena borrachera, Gambarella confiesa con amargura que el auténtico motivo por el cual no había vuelto a escribir en todo ese tiempo no era otro que la pereza y el desinterés por narrar algo a alguien interesado en su vida siendo él mismo el primer desinteresado en ella al considerarla una nada abismal desde hace varios años.

Entregado a ese sinsentido vital y rodeado de esa gente tanto o más vacía que él, afirma que si Gustave Flaubert soñaba con escribir una novela sobre la nada sin haberlo conseguido, como demonios iba nadie a esperar que lo lograra él.

Sin embargo cuando parece abandonar la idea de volver a escribir una novela, recibe un encargo de su periódico para entrevistar a una misionera católica a la que se atribuyen poderes milagrosos y al realizar esa crónica y entrar en contacto con el universo surrealista que rodea a esa santa, se apercibe de que la decadencia no solo afecta a su círculo de aventuras nocturnas, sino a la sociedad entera a la que pertenece, sus instituciones y la idolatría que entregan entusiasmadas a un mensaje que ni tan siquiera ese mismo ‘mensajero’ está ni dispuesto ni resuelto a transmitir.

Al trasladarse entre medias a la Isola del Giglio, donde naufragó el buque Costa Concordia, para realizar un reportaje sobre el aniversario del siniestro, Gambarella recuerda su amor de juventud con Elisa, y allí mismo, a través de un flash-back, recibe de pronto toda la luz que necesitaba para iluminar su futuro, y proyecta decidirse a escribir finalmente esa novela inconstantemente perseguida y nunca escrita. 

Un ultimo plano con Roma al alba, y un Gambarella abrazando la ciudad con la plácida serenidad de todo su ser, cierra la película. “La grande bellezza” no es amable con lo que narra, con ella Sorrentino actúa como un taxidermista aséptico que caricaturiza a sus presas muertas ya en vida, pero su mayor logro es hacerlas llegar con una cercanía que, pese a su frialdad y distancia formales, hace que al espectador le resulte imposible no identificarse en ellas. Ante un tratamiento semejante, la catarsis ya está garantizada, y el mensaje de la película viene a ser este : “redimamos al menos al individuo, la sociedad entera no dispone de un mismo nivel de sensibilidad ni tampoco se someterá fácilmente a aceptar introspección alguna si este proceso no le aporta placer por efímero que este resulte, por lo que démosla por imposible, salvemos al individuo porque resultará imposible lograr su redención como masa social colectiva”

Walter Vetroni, quien fuera alcalde de izquierdas de Roma en la pasada década y hoy retirado de la política tras perder la batalla electoral al Senado contra Berlusconi en 2009, ha definido “La grande bellezza” como un ´’ejercicio emotivo insólito’, ‘un verdadero homenaje a la capital italiana’, sin embargo, en mi opinión, la visión de Sorrentino pasa precisamente por rendir tributo a lo que fue Roma, como cabeza visible, como capital administrativa y politica de una Italia, que hoy solo exporta pasta y moda e, insisto, al menos para mi, al director parece no poder resultarle más nauseabunda la Roma actual, una ciudad que atesora una enjundia endogámica y una moralidad extinta y maldita.

Hay evidentemente mucho de “La dolce Vita” de Fellini, (aunque conceptualmente se acerca más aún a “E la nave va” (1983), esa sátira suya en la que a través de los personajes del mundo de la ópera reunidos en un barco para arrojar las cenizas de Maria Callas al Mar Egeo, naufragan como naufraga la sociedad). De hecho Jeppino Gambarella bien podría ser una revisitación del personaje de Marcello Mastronianni en ella, también periodista . A parte de por la famosa secuencia del baño de Anita Ekberg en la Fontana di Trevi “La dolce vita” de Fellini ha quedado grabada en los anales del cine por su revulsiva habilidad para mostrar una Roma verdadera, tan viva como exagerada, pero verdadera… los paparazzi existían de verdad, las divas de Hollywood se paseaban por Via Veneto, y los escritores retratados en ella tenían aquel talento único e inclusive muchos de ellos, en efecto, trabajan habitualmente en la industria del cine,… eran los años 60, el tiempo de los estudios de Cinecittá, las grandes producciones de Hollywood que se rodaban allí con estrellas internacionales. 

La Roma de esta ‘grande belleza’ es también análisis exhaustivo de un cierto segmento bien amplio de la sociedad romana actual, sin embargo, así como el espectador evoca a Fellini constantemente al verla, su genio mantenía una piedad profunda hacia sus personajes y era justo esa compasión la que permitía al espectador de hoy y de entonces, asirse a una proyección emotiva del conjunto. Sorrentino en cambio, ha optado aquí por interponer una distancia helada con respecto a sus personajes, prácticamente los muestra disecados, retratados y revestidos con absoluta y consciente frialdad. Y para ello se refuerza ademas de una dirección de fotografía excepcional, gélida a conciencia, como el tungsteno, y en la que la única calidez proviene de elementos artificiales pero nunca humanos, como ese sempiterno neón de Martini que parece vislumbrarse desde todas las partes de la ciudad, o la secuencia del palacio de los príncipes que atesora centenares de obras de arte de la antigüedad.  Únicamente su protagonista comienza a vestir colores cada vez más cálidos a raíz del proceso evolutivo que atraviesa su conciencia a lo largo del metraje. La idea de que lo antiguo o lo viejo siempre es mejor, no solo se articula a través de esta idea, sino que incluso también se verbaliza en más de una ocasión por boca de sus propios personajes.

Sin embargo, sin que las reminiscencias al maestro de Rimini constituyan en sí mismas ningún defecto, Fellini solo hay uno, y el mérito de la película de Sorrentino no está en refrescarlo o en homenajerlo desde una perspectiva actual, sino en construir con valentía una inolvidable obra maestra contempóranea y emotiva desde la frialdad que emerge de un sabio análisis de la decandencia de una sociedad que, con mayor o menor consciencia de ello, se abandona al nihilismo de su propia existencia, y se arropa a si misma indefensa e intrascendente.

La película encierra para mi la única dificultad de no poder ser recomendada a todos los públicos puesto que su magnitud formal y contextual es tan excesivamente aguda que es probable que resulte difícilmente digerible para el común las audiencias. Desde luego no llega a resultar la película experimental y ‘rara’ que uno tenía el prejuicio de que iba a ser, si bien hay un tratamiento onírico que en ocasiones descoloca, mantiene la progresión narrativa clásica y su guión concentra una cantidad de frases memorables tal que dan ganas de hacerse con una copia del mismo para releerlas constantemente.

El montaje cumple su función de engranar todo el metraje y queda a la altura de la calidad del guión, dándole aun más personalidad diferencial al conjunto del filme en base a una planificación de las secuencias con muchísimos planos cortos para mostrar el vértigo existencial de las fiestas nocturnas combinada con otros más largos y preciosistas de aquellas escenas en las Gambarella se torna más introspectivo.

La interpretación de Toni Servillo merece la mayor ovación de todo el equipo actoral; protagonista en cada secuencia, su trabajo es soberbio, y consigue no solo que empatices con la figura de un perdedor omnisciente cómo él, sino que va más allá y logra que el espectador seducido por esa clarividencia social inabarcable suya, acabe admirando ese personaje.

La grande bellezza” mezcla lirismo, existencialismo y humor con innegable talento, y desde la profundidad de una óptica absolutamente inusual en el cine contemporáneo, retrata con la mayor frialdad formal las emociones mas vitalmente intensas. 

Para el recuerdo quedan muchas secuencias poderosísimas, diálogos francamente audaces y escenas de auténtico humor, pero de entre ellas, por quedarme con una solo, me guardo la de la princesa de Reggio Colonna arruinada visitando a hurtadillas el museo que conserva el patrimonio artístico familiar para escuchar una vez más, a través de la audioguía para turistas, la historia del esplendor ya perdido de su linaje contemplando llorosa la cuna en que nació. 

Es una película que solo una cinematografía como la europea, y más concretamente la italiana, podía realizar, pero también un film de autor certeramente analítico y metódicamente descriptivo, al que todas las cinematografías mundiales deberían aspirar a producir a fin de dejar a generaciones venideras constancia documental de nuestro tiempo y de la deriva a la que está asistiendo gran parte de nuestra sociedad durante los años posteriores a la primera gran crisis del siglo XXI.

Nominada al Oscar a mejor película en lengua no inglesa, en apenas dos domingos se conocerá si con ella, Italia, el país que más estatuillas acumula en esta categoría a lo largo de la historia, y para el que Roberto Begnini lo obtuvo por última vez en 1998 con “La vita e bella" añade también este galardón a sus estanterías. Relegada a la categoría de mejor documental "The Art of Killing" por su carácter documental, y a priori la que hubiera resultado su mayor contrincante, la carrera a los Oscars parece allanada, ni la belga, ni la danesa, ni la camboyana, parecen poder dar la sorpresa, y desde luego la Academia ya se ha excedido bastante nominando a una película palestina "Omar" entre las cinco, ya que premiarla sería reconocer la autoridad palestina como estado por parte de una industria como la cinematográfica en la que el lobby judío hollywoodiense tiene tanto peso.

Dos meses después de su estreno, una sala de los Multicines Balmes llena a rebosar, y de nuevo el mismo consejo de siempre : debe ser vista en su versión original. El protagonista habla rapidísimo con un fortísimo acento dialectal, muy similar a cómo lo hacía Massimo Troisi, y aunque hablo italiano en muchas ocasiones tuve que recurrir a leer los subtítulos, sin embargo tanto su voz como su interpretación resultan tan ricas en matices que dudo que hayan sido traducidos con igual intensidad durante el doblaje al castellano.

En definitiva, toda una magistral lección de cine como arte desde los puntos de vista visual, narrativo y sociológico. Y uno de los personajes protagonistas masculinos mas  empáticos y fracasadamente queribles, mejor escritos e interpretados del cine de esta década.

Ho camminato assai ed ho scoperto tante cose, per essempio, che la nostra terra non e tanto bella de per se come dicono tutti, e bella perche standoci dentro le cose lontane sembranno migliori

Comè… i nostri, figli,…? i nostri figli, stanno tutti bene !

(He viajado mucho y he descubierto tantísimas cosas, por ejemplo que nuestra tierra no es tan bella de por sí como todo el mundo dice, nuestro país es bello porque estando dentro de él, las cosas lejanas parecen mejores

Cómo dices? …nuestros hijos ?? están todos bien)

*Del film “Están todos bien” (Stanno tutti bene) de Giuseppe Tornatore, 1990

Empezó tímida y silenciosamente, del mismo modo que empiezan las catástrofes naturales como un tsunami, un alud o una tormeta. 

Primero oías de un conocido que se iba al extranjero a “la aventura de probar fortuna” que se decía entonces,…

Poco después, el turno para emigar le fue llegando a personas de tu propio círculo de amistades, de tus antiguos trabajos, del entorno de tu familia, cada vez en más y más numero, y cada vez con mayor frecuencia.

Empezó a dejarse de llamar “aventura” y se comenzó a llamar a las cosas por su nombre,… aquello de irse no era otra cosa que “supervivencia”.

Ahora no hay día en el que uno no lea en su Facebook acerca de alguien que quiere hacer las maletas, ni semana en la que no leas la etiqueta de otro alguien que a su vez ya está embarcando desde algún aeropuerto nacional rumbo a buscarse una nueva vida fuera.

Nuestra generación creció sabiendo que muchos de sus abuelos lo habían hecho antes, pero quiso también creer que aquello era historia, y en los años 90 se limitó a mirar por encima del hombro a los inmigrantes que comenzaron a llegarnos masivamente como el mal necesario para poder prosperar como país, y se limpió la conciencia regularizando también masivamente su situación legal en el 2005, pero sin por ello querer implicarse ni en su integración ni en su desarrollo. 

Ni siquiera hoy, “su” inmigración y “nuestra” emigración, aún siendo la segunda mayor ya en número, han comenzado a resultarnos dos caras de la misma moneda : se sigue pensando confortablemente que los de fuera vienen a agotar nuestros recursos frente a la opinión de que los de dentro salimos a buscar un futuro que labrarnos. 

He trabajado con docenas de extranjeros, he tenido más parejas sentimentales sin pasaporte español que con él, he viajado cuanto he podido y soñado con quedarme y no volver en más de un destino yo también, y todo con la misma intensidad con la que he añorado la cultura del país al que pertenezco y en el que he decidido establecer mi vida desde hace ya 40 años.

Y si algo me ha enseñado eso, ha sido el hecho de que por encima de las fronteras y los sentimientos que éstas generan en determinados sectores muy primarios de nuestra sociedad, están los sentimientos que las propias personas nos profesamos, que ese amigo nuestro que emigra es tan persona como el extraño que este país acoge, con los mismos dramas tras de sí, y el mismo objetivo de supervivencia,  que en aras de esa cartografía emocional se han cometido muchos errores -y uno bien gordo está en camino que nos afecta directamente- pero que siempre estamos a tiempo de corregirlos, porque lo que todos deberíamos hoy por hoy tener muy claro es que, bien organizados, aquí debería haber recursos para todos, como espero también que los encuentren afuera quienes se ven en la necesidad de emigrar.

Solo hace falta encontrar un gestor de esos recursos con verdadero sentido común, un mínimo compromiso por la solidaridad y que cuente con el consenso de la sociedad. 

Nadie de quienes gestionan estos recursos en nuestro país parece acreditar uno solo de estos tres requisitos, y tampoco por eso podemos permitirnos el abandonarnos a nuestra propia suerte. 

Puede que quienes emigren tengan diferentes razones para hacerlo, algunas incluso alegres o lúdicas, pero para quienes nos quedamos, bastaría con que mantuviéramos firme al menos una sola razón para hacerlo, y me resulta desesperante que tantos y tantos de nosotros andemos perdidos todavía buscándola, como maletas minuciosamente hechas, pero abandonadas en una parada cinta de equipajes de un aeropuerto sin destinos.

Uno de los filmes que llevaba meses queriendo ver con impaciencia era esta adaptación cinematográfica de la aclamada obra teatral de Tracy Letts : 'Osage County : August', ganadora no solo de un premio Tony en su montaje original en Broadway en 2007 sino también de un Premio Pulitzer, y en España conocida como simplemente "Agosto" 

Tracy Letts cuenta con un gran prestigio como dramaturgo, y algo menos, también como actor, y su obra "Agosto" gozó de una espléndida acogida internacional, con montajes simultáneos en teatros de medio mundo, algo comparable a la que experimentó Yasmina Reza con "Carnage" (A un dios salvaje) o con “Arte”.

http://www.rtve.es/noticias/20111205/amparo-baro-carmen-machi-protagonizan-agosto-grandes-obras-del-teatro-norteamericano-nuestro-tiempo/480296.shtml

Vi la obra por primera vez con Norma Aleandro en el papel de Violet, en un teatro de Buenos Aires, después se estrenó en España, primero en Barcelona dirigida en 2010 por Sergi Belbel para el TNC con una magistral Anna Lizarán, ya fallecida, y Emma Vilarasau, y luego en Madrid un año despues por Gerardo Vera para el CDN, con Amparo Baró y Carmen Machi en los papeles principales, algo sorprendente a priori ya que sobre el papel un casting así sonaba tan confusamente a la serie de tv “Aida” que mas de uno podría pensar estar ante una comedia… y en cierto sentido si que lo es, solo que negra, muy negra. Sin embargo su subtexto dramático con lo que en realidad entronca es con la obra del Tenesse Williams de 'La rosa tatuada' o el 'Quien teme a Virgina Wolf' de Edward Albee.

Cuando a finales del pasado verano se presentó el poster de “Agosto” tuve la impresión de que se nos venía encima todo un peliculón, me fascina este cartel, y aunque en EE.UU. se han presentado otras versiones mas icónicas -con una casa dibujada sobre la que se abre el techo y demás-, creo que es uno de los mejores posters del año, quizás junto con el de "Gravity". Sin embargo, luego llego el estreno en el festival de Toronto y la acogida fría de la critica empezó a ponerme tras la pista de que quizás habia que reducir las expectativas.

La trama encaja en el género de drama familiar, pero su enfoque la reubica en el subgénero de ‘reunión familiar’ en la linea de otras peliculas como "Reencuentro" de Lawrence Kasdan, "Celebration" de Thomas Vinterberg o "A casa por vacaciones" de Jodie Foster, con la salvedad de que en 'Agosto' el motivo para el precipitado reencuentro de esta familia no es una ocasión festiva, sino la desaparición repentina del marido de Violet, la matriarca que interpreta Meryl Streep, aquejada de cáncer, adicta a los calmantes de toda índole, provista de una cordura aparentemente muy precaria, pero poseedora a su vez de un orgullo insolente y de una ferocidad devastadora y autodestructiva que dirige tanto hacia ella misma como a la familia que le rodea, y cuyos lazos acumulan tanto rencor y reproches que ya apenas nadie se molesta en disimular cuán rotos están ni desde hace cuánto tiempo.

Agosto” como gran obra teatral que es, resulta eficaz, es exagerada, hiperbólica, oscura, profunda y genera la catarsis que persigue, puesto que el lenguaje teatral en si mismo contiene una serie de códigos que se asumen precisamente como inherentemente ligados a esa dinámica.

Pero cuando los Weinstein productores de la cinta, y expertos en asfaltar sus películas hacia los Oscars, se hacen con el timón de este proyecto, para el cual encargan al propio Tracy Letts el guión, se equivocan eligiendo a un director como John Wells, con una trayectoria mas centrada en la producción ejecutiva que en la realización cinematográfica -en su haber como director está la pelicula "The Company Men" y poco más-. Quizás esta apuesta por él se base en su experiencia en dirigir repartos corales a través de series de tv como "E.R." (Urgencias) pero carece de la personalidad que hacía falta para darle a “Agosto" ese sello de autor que le alejara de resultar mera y fielmente teatro filmado. No puedo dejar de imaginar lo que hubiera sido esta misma película en manos de Polanski, del Stephen Daldry de “Las Horas” o de Gus Van Sant)

Y es una equivocación que ha quedado evidenciada por la propia Academia de Hollywood puesto que únicamente ha ofrecido a la cinta dos candidaturas, las de Julia Roberts y Meryl Streep como actrices secundaria y principal respectivamente, a las que muchos no ven grandes posibilidades, dado el reciente galardón de Meryl Streep (ésta es su nominación número 18) por una película tan menor como "La dama de hierro" o la tendencia a premiar como actriz secundaria a papeles cómicos (y ahí, muy a mi pesar, Sally Hawkings por 'Blue Jasmine' tiene todas las de ganar por lo visto) por contraposición a los dramáticos que suelen arrasar en la categoría de actriz principal.

Agosto" mantiene los tres actos de la obra teatral excesivamente marcados para ser una película : presentación (la llegada paulatina de la familia a la casa), nudo (con la secuencia de la cena que ocupa 20 minutos del metraje y sirve como eje central - parecerá loco como comparación pero para encontrar esa intensidad en una escena familiar solo me viene a la cabeza la cena de "Martin H," de Adolfo Aristarain junto a la piscina del chalet) y el desenlace (todo el resto de la película desde la cena en adelante) 

Asi como digo que el director ha sido escogido con poco criterio, a la hora de elegir talento en el casting de actores se ha tirado literalmente la casa por la ventana. Ya no es el reto interpretativo que enfrenta a Meryl Streep con Julia Roberts, sino todo un plantel de hasta 10 secudarios de lujo que incluyen a Margot Martindale, Chris Cooper, Dermont Mulroney, Julianne Nicholson, Ewan McGregor, Abigail Breslin (la niña de "Little Miss Sunshine") o el nuevo actor de moda, Benedict Cumbermatchcon permiso de Michael Fassbender, que ya ni es tan nuevo ni es tampoco tan joven. 

Si la semana pasada escribía yo aquí acerca de “El lobo de Wall Street" opinando que el mérito de la gran interpretación de DiCaprio en ella radicaba en la dirección de Scorsese (prueba de ello era el Gran Gastby de Baz Luhrmann, que viene a ser la precuela de “El lobo de Wall Street” que DiCaprio protagonizó un año atrás ofreciendo una actuación de lo mas plana), en “Agosto” son los actores quienes acreditan su propia valía, frente a una labor de dirección muy poco comprometida, y nada arriesgada

Meryl Streep despliega todo un catàlogo de planos para su lucimiento, un perfecto ritual en el que engarza ojos a punto de llorar constantemente, un histrionismo envidiablemente desarrollado con soberbios detalles de lenguaje corporal, y su dicción tan profunda y rica en mil matices.. en definitiva lleva a cabo una sobreactuación nada contenida pero efectista, sin embargo su papel es el de una enferma prácticamente terminal y atiborrada a pastillas, por lo que su exceso resulta admirablemente creíble, aunque por momentos de la sensación de que el director ha abandonado el rodaje dejándola por imposible y hacer y extralimitarse cuanto desee. 

La actuación de Julia Roberts, merece para mi, todo el detenimiento aquí. Primero de todo, no dejo de aplaudir su generosidad y su coraje para aceptar este papel,…como estrella de cine a nivel mundial que es, trabajar junto a Meryl Streep en un film como éste en el que desde que lees el guión sabes que para el gran público quien va a brillar es justamente Meryl Streep, y a la vez ejercer esa contención como contrapunto y esa naturalidad pero adaptada al fuerte drama que se cuenta, marca todo su personaje y hace que su interpretación sea para mi doble motivo de admiración. No es la primera vez que ocurre, ya en "Quedate a mi lado" (Stepmom) aceptó el papel de novia de Ed Harris, ante un guión que sobre el papel suponía el lucimiento dramático absoluto de Susan Sarandon, como la sufrida ex mujer abandonada. Hasta ahora, si dejamos al margen "Pretty Woman" el mejor papel -y el mas complejo- que había hecho Julia Roberts era para mi el de “Closer”, curiosamente también basado en otra obra teatral, ahí justamente brillaba ella sola desde la mera introspección y sin aspavientos tanto entre el reparto como desde el propio guión. Y su escena de la separación con Clive Owen en "Closer" tiene una intensidad que rara vez se ve en el cine más reciente. 

http://www.youtube.com/watch?v=rHBc7lIgmlY

El resto de secundarios dejan un innegable muy buen sabor de boca, especialmente Margot Martindale, Ewan McGregor y Jennifer Nicholson, ésta última para mí es todo un descubrimiento y que en esa maraña de gritos, rencor y locura colectivizada que es la familia Weston, sobre la que gira ”Agosto”, logra transmitirlo todo desde su casi muda presencia y sin apenas alharacas gestuales.

Por contra, para mi personalmente, flojea el tratamiento del personaje de Cumbermatch , no de su interpretación -da la sensación de que se lo han cargado bastante en la sala de montaje- y toda la actuación entera de Juliette Lewis, su actuación me parece que desentona por completo y no queda a la altura del resto. Es cierto que es una familia desestructurada, con una historia hiperbólicamente dramática hasta resultar deformada como las pinturas del Greco, pero aún en esa inverosimilitud latente, a todos los personajes el guión les ofrece un resorte que los justifica, todos encuentran una razón para actuar así, al menos individualmente les da sentido y coherencia,… otra cosa es en su conjunto, y aquí sin embargo el personaje de Juliette Lewis, que en teatro funciona muy bien, en la versión en cine no esta ni definido ni bien engranado ni presentado con la menor credibilidad, es exagerado, inconsistente y resulta hasta absurdo …y es ahí, entre otros aspectos, donde justamente nace el problema de pretender llevar al cine miméticamente una obra teatral sin un director que se ocupe de trasladar y traducir los códigos de verosimilitud que se dan por válidos de forma más amplia en un lenguaje como el teatral y ya no tanto en el cinematográfico. 

Y volviendo a esa dirección que no aporta todo lo que podría aportar, uno de los aspectos que mas echo en falta en la versión cinematográfica es precisamente la falta de ambición del director a la hora de recrear sensaciones visuales que perfectamente resultarían mucho mas eficaces en el cine de lo que resulta reflejarlas en teatro. El titulo de "Agosto" hace referencia al calor oprimente que envuelve las relaciones de esa familia en ese verano en Oklahoma durante el cual se desarrollan los dos días de toda el drama, el calor es un personaje más, pero en la película se resuelve con un par de planos de ventiladores, alguna que otra referencia que se hace por parte de los personajes al calor asfixiante y una escena en la que Margot Martindale llega sudando a la casa, pero no se refleja para nada visualmente, la dirección de fotografía ignora ese calor sofocante, y apuesta por la oscuridad cálida si, pero oscura, del interior de la casa, y cuando se sale a exteriores las secuencias incluso muestran viento. Por otro lado, el vestuario no parece tampoco mostrar ese calor con esas camisas de franela de manga larga para todos, …la verdad es que uno se acuerda de la atmósfera, pese a ser en blanco y negro. de “Un tranvía llamado deseo” de Tennesse Williams con aquel Marlon Brando en tirantes bañado en sudor, y eso sí que es reflejar en pantalla el calor y convertirlo en un personaje más de la trama.

En definitiva, una gran obra teatral que tenía todo para ser una obra maestra contemporánea, pero que acaba resultando simplemente una película bastante atractiva, en la que la factura es eficaz, hay diálogos brillantes, el humor negro funciona, a la vez que el drama que contiene brilla con solidez pese a su inverosimilitud (hasta el punto de lo que empieza como un drama de Douglas Sirk acaba pareciendo un culebrón venezolano imposible de esos con hijos ilegítimos, peleas y gritos a mansalva), apoyado en unas interpretaciones ciertamente magistrales -salvo la de Juliette Lewis-, y un resultado global que en su conjunto, por falta de ambición del director y un montaje nada arriesgado, no logra dar con el tono catártico que la obra teatral produce, precisamente por intentarla reproducir tan fielmente, que olvida aportar muchos de los resortes de los que el cine como expresión artística diferente al teatro, puede hacer uso, pero que no osbtante, resulta absolutamente recomendable para disfrutar de un nuevo desafío interpretativo de Meryl Streep, y sobre todo del contrapunto perfecto de una Julia Roberts que como actriz, sigue, sigue y sigue en permanente estado de gracia. 

William Ernest Henley, poema “Invictus” (1875)

Out of the night that covers me,
Black as the pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.

In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.

Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds and shall find me unafraid.

It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.

Escrito por el británico William Ernest Henley en 1875, este poema no tenía título originalmente: las primeras ediciones contenían solo la dedicatoria A R. T. H. B. en referencia a Robert Thomas Hamilton Bruce (1846–1899), un exitoso comerciante de harina y panadero que a su vez era mecenas literario. El título de “Invictus” (inconquistable en latín) fue añadido por Arthur Quiller Couch cuando lo incluyó en el Oxford Book of English Verse (1900)  

Invictus es también una película de 2009 dirigida por Clint Eastwood y protagonizada por Morgan Freeman y Matt Damon, basada en el libro El Factor Humano de John Carlin. Narra la historia del recientemente fallecido Nelson Mandelay su uso de la Copa del Mundo de Rugby de 1995 como oportunidad para unir al país en un esfuerzo más por democratizarlo y combatir el apartheid. El título del film proviene del hecho histórico de que Mandela tuvo el poema de Hensley escrito en una hoja de papel durante sus 27 años de prisión, ayudándole a sobrellevar su encarcelamiento. 

Ver secuencia poema “Invictus” dentro de la pelicula de Clint Eastwood https://www.youtube.com/watch?v=5KTneGBE4tY

En la película, sin embargo, Mandela le escribe el poema al capitán de la selección surafricana, Francois Pienaar, antes del comienzo del campeonato, si bien en la realidad Mandela lo que hizo fue darle un extracto de un discurso de Theodore Roosevelt, “The Man in the Arena" cuyo extracto más notable es este reproducido más abajo.

No es el crítico quien importa; ni tampoco aquellos que señalan con el dedo como el hombre fuerte se tambalea, o en qué ocasiones otro alguien podría haberlo hecho mejor. El reconocimiento pertenece realmente al hombre que está en la arena, con el rostro desfigurado por el polvo, sudor y sangre; al que se esfuerza valientemente, el que yerra y da un traspié tras otro, pues no hay esfuerzo sin error o fallo; a aquel que realmente se empeña en lograr su cometido; quien conoce grandes entusiasmos, grandes devociones; quien se consagra a una causa digna; quien en el mejor de los casos encuentra al final el triunfo inherente al logro grandioso; y quien en el peor de los casos, si fracasa, caerá al menos con la frente bien en alto, de manera que su lugar jamás estará entre aquellas almas tímidas y frías que no conocen ni la victoria ni el fracaso.

http://www.theodore-roosevelt.com/trsorbonnespeech.html

Con letra y música de Kyle Eastwood,hijo del director, el líder del grupo Overtone, con una voz increíblemente parecida a la de Jamie Cullum, quien sí cantó el tema central de “Grand Torino”, la anterior película de Clint Eastwood, realizó una adaptación musical del poema a dúo con Yollandi Nortjie para la banda sonora de la película "Invictus" bajo el título '9000 days', haciendo referencia a los días que sumaron esos 27 años de encarcelamiento de Nelson Mandela.

Ver clip de la canción 9000 days : http://www.youtube.com/watch?v=3J1Xov0dB5Q#t=48

Out of the night
that covers me
I’m Unafraid
I Believe
Beyond this place
of Wrath and Tears
Beyond the Hours
that turned to years
I thank whatever
Whatever Gods may be
9000 days were set aside
9000 days of destiny
9000 days to thank Gods -where ever they may be
It matters not the circumstance
we rise above
we took a chance
And I thank whatever
Whatever Gods may be
9000 days were set aside
9000 days of destiny
9000 days to thank Gods where ever they may be
Oh~ A Broken heart that turned to stone
Can break a man but not his soul
9000 days were set aside
9000 days of destiny
9000 days to thank Gods where ever they may be
And I thank whatever
Whatever Gods may be


Si alguno de los más de cien canales que uno paga religiosamente para tener el Canal Plus hubiera tenido a bien retransmitir en directo la gala de los Grammy’s, yo estaría entretenido viéndolos y no me ocuparía de escribir esto ahora. Pero el caso es que este año no hay manera de verlos en España, y yo, acostumbrado a compartir mi entusiasmo por aquello que me lo produce, resulta superior a mis fuerzas callarme y digerirme yo solito lo mucho que me ha gustado 'El lobo de Wall Street'

No siento precisamente un cariño ancestral por Scorsese; es cierto que pocas vidas como la suya están tan ligadas al cine a todos los niveles, el profesional es evidente, su labor como director arroja mas de 25 peliculas, otras varias como productor, y algunas series de television como la reciente “Broadwalk empire”,  pero también en lo personal, sus matrimonios con la actriz Isabella Rossellini, hija de Ingrid Bergmann, y con Barbara de Fina, productora ejecutiva de muchos de sus films, asi como su fuerte amistad con Coppola o George Lucas dan prueba de ello.

A Scorsese, le reconozco un talento único a la hora de rodearse de los mejores técnicos, ya sean montadores, guionistas, directores artísticos, diseñadores de vestuario, localizadores, compositores y por descontado, intérpretes - lo mejor de estas ultimas 4 décadas ha trabajado con él - pero pocas veces su labor como director en sí misma ha conseguido despertarme poco mas allá de respeto, casi nunca admiración, al menos no tanta como toda la que desde siempre se le ha venido otorgando por parte de la crítica y también de la profesión. 

Por poner unos ejemplos 'La invención de Hugo' me parece el anuncio de la lotería más largo y pretencioso de la historia, 'Gangs of New York' me aburre soberanamente tanto como su spin off postmoderno previo 'Goodfellas', 'La ultima tentacion de Cristo' siempre la he visto como una provocación innecesaria y artísticamente estéril, ‘El cabo del miedo’ y 'Shutter Island' dos remakes de lujo pero con apenas personalidad propia y por remontarse a sus clásicos hasta diría incluso que 'Taxi Driver' es una de las pelis más sobrevaloradas de las últimas décadas.

Por contra, me apasiona la minuciosidad de 'La edad de la inocencia', la atmósfera retro que marca el ritmo de 'Infiltrados' o la elegancia de los tempos impecables con los que está magistralmente narrada 'El aviador'.

Su carrera ha sido una sucesión de éxitos de critica, estrepitosos fracasos comerciales y bombazos puntuales. Entre las curiosidades que uno descubre investigando en internet está que inicialmente el estaba planteado para dirigir  ”La lista de Schindler” y Spielberg en cambio rodaría "The Departed". También he sabido que su infancia la pasó encadenando múltiples convalecencias debido a una precaria salud, lo que le permitó observar el mundo con todo el detenimiento de quien no debe acudir a la escuela durante largos períodos. Que su padre era un planchador de orígenes sicilianos emigrado a Nueva York, que el propio Scorsese estuvo a punto de ordenarse sacerdote y que a finales de los 70 entró en una espiral de adicciones de la que tardó años en recuperarse. No son datos meramente anecdóticos, sino que explican mucho de su trayectoria, lo primero su interés por los detalles y la reproducción minuciosa de atmósferas, a través del vestuario y los decorados, lo segundo su recurrente temática durante gran parte de su filmografía relativa a la culpa y la redención y lo último, su verismo a la hora de retratar los bajos fondos de la sociedad así como un nada púdico regusto por la violencia explícita.

Pero en un tiempo en el que uno va a ver las películas en cartelera pensando que son una vuelta de tuerca a algo ya visto : "12 años de esclavitud" lo sería de "El color purpura", "American Hustle" de "Boogie Nights", "All is lost" de "Naúfrago", lo fácil era suponer que "El lobo de Wall Street" sería revisitar "Wall Street" a secas, la de Oliver Stone, por la que Michael Douglas obtuvo su único Oscar en 1987, curiosamente el mismo año en el que arranca la trama esta película.

Sin embargo con "El Lobo de Wall Street",  película que originalmente iba a dirigir Ridley Scott, me he dado de bruces con toda una peli de verdadero autor, madura de inicio a fin, cargada de capas de lectura interesantísimas de debatir, y con unas interpretaciones que de tan extraordinarias hacen que actuar parezca sencillísimo

Di Caprio está presente en cada plano del metraje, pero pese a ello el film no es tanto él sino la huella del propio Scorsese y su habilidad para narrar a través de todo un acertadísimo engranaje tanto técnico, como narrativo. Sería injusto negarle el Oscar por cuarta vez a DiCaprio, pero teniendo en cuenta sus nominaciones anteriores, tan brillantes en su mayoría, también lo sería dárselo por un trabajo como éste en el que el mayor mérito de su actuación radica más que nunca en la soberbia dirección ejercida por Martín Scorsese, especialmente en una edición como la de este año en la que la estatuilla apunta curiosamente a su compañero de largometraje Matthew McConaughey por “Dallas Buyers Club” inédita aun en España.

A nivel actoral, me parecen especialmente memorables los escasos cinco minutos de ‘quasi’ monólogo de Matthew McConaughy al inicio, en el papel de Mark Hanna, el bróker que propició la caída de la banca Rotschild a finales de los 80’s, y el único nombre real junto al del protagonista que no han sido cambiados por otro ficticio en la película, pero también está fabuloso todo el plantel de secundarios masculinos, desde el nominado al Oscar a secundario - aparentemente contra todo pronóstico - Jonah Hill - el cómico y regordete vicepresidente de la compañía de Belfort - como Kyle Chandler en su papel agente del FBI, pasando por el cameo del mismísimo director de "Her", Spike Jonze, que nació fruto de la mayor casualidad, ya que ambas películas compartían director de casting y en la búsqueda del actor que diera vida al gurú que aconseja a DiCaprio en su primer día como corredor de bolsa, Spike Jonze resultó ser justo el arquetipo físico que el guionista tenía en mente al escribir esa secuencia. Jean Dujardin, en su pequeño papel de banquero suizo, desentona un poco entre la calidad del elenco por su indisimulada insistencia en parodiarse a si mismo desde su mudo protagonista en “The Artist” y es el único que no resulta verosímil como intérprete dada su excesiva gesticulación.

Sin embargo, los personajes femeninos, director y guionista no parece que tuvieran excesivo interés en perfilar con la menor profundidad… salvando esa sorpresa que uno siente al reconocer tan avejentada haciendo de la tía Emma de Londres a Joanna Lumley, la Patsy de la mítica serie "Absolutely Faboulous"

Margot Robbie, una desconocida para mí pero que al parecer ha protagonizado durante nada menos que 300 capítulos una serie llamada “Neighbours”, interpreta el papel de mujer del bróker protagonista y parece como inspirada por un biopic de Denise Richards, la ex mujer de Martin Sheen, totalmente unidimensional. A la salida del cine, discutí con mi amigo Keith acerca de si la verdadera intencionalidad del director era mostrar esa superficialidad de la mujer del protagonista eligiendo a una actriz mediocre, o esa mediocridad acabo saltándoles en realidad en la sala de montaje al ver el pobre resultado de lo ya rodado por ella. Yo me inclino por lo segundo, él por lo primero.

Película eficazmente escrita, basada en el relato autobiográfico del propio Jordan Belfort real, mejor aún dirigida, irregularmente musicalizada y maravillosamente editada a pesar de sus casi tres horas de metraje y sobre todo, digo esto muy a pesar de la larguísima secuencia de los efectos de la pastilla caducada: uno de los pocos ‘peros’ que le pondría al filme, más que nada por la ruptura de ritmo y de tono que supone, y con la que uno no acierta a entender si el planteamiento aquí pretende resultar cómico, dramático o todo a la vez, o nada… y en la que DiCaprio claramente se autohomenajea a sí mismo repitiendo miméticamente los gestos  de uno de sus primeros personajes en la gran pantalla, el de 'A quien ama Gilbert Grape' en 1993. 

"El lobo de Wall Street" es como rodaría Tarantino si alguna vez madurara y se dejara de filmar videojuegos insustanciales, y así lo haría también el Paul Thomas Anderson de "The Master" si algún día volcara parte de su talento en resultar mínimamente comercial. 

Uno de los puntos clave del autentico cine de autor son las localizaciones,… Woody Allen es el referente por antonomasia a la hora de hablar de esto, como también lo es Almodóvar, por citar un ejemplo dentro de nuestra industria. Y aquí Scorsese acierta tanto dentro del estudio como cuando saca las cámaras fuera, ya sea en las tomas rodadas en Nueva York, Brooklyn y Long Island, como en las internacionales en la Riviera italiana y Ginebra.

Siempre opino que es más difícil recrear en el cine una estética tan cercana como la de los años 80 que retratar la remota Edad Media, puesto que todos compartimos referentes de esa época y cualquier detalle puede chirriarle al espectador mucho más fácilmente. Aquí, sin embargo, la dirección artística hace a lo largo de la película una transición progresiva de los años ‘80 de "Working Girl" hasta nuestros días de un modo tan sutil y tan preciso que uno casi ni la percibe como recreación. 

No es nada innovador ni en el tema ni en su tratamiento, no deja de ser un Gran Gastby de Scott Fitzgerald contemporáneo, ascensión y caída del sueño americano, de nuevo la culpa y la redención, bla bla bla… pero sí lo es en su profundidad como retrato de un tiempo y de toda una ‘casta de élite’ dedicada por entonces a la especulación más insultante.

Presiento que Wall Street será siempre por definición un enjambre de ambiciones desmesuradas, pero la sociedad contempóranea occidental parece haberse visto obligada a echar el freno a la hora de dejarse contagiar por esa seductora tendencia hedonista al menos a priori, y digo occidental, por que ese espíritu desenfrenado de los años 80 y 90 en EEUU podría perfectamente extrapolarse en la actualidad a culturas como la de los nuevos ricos de la antigua Unión Soviética, o de los países del eje del petróleo en Oriente próximo cuya realidad nos aparece como maquillada bajo el influjo de las restricciones del Islam, y sin embargo basta darse un paseo por Dubai, para observar como pecan con incluso mayor intensidad de ese mismo hedonismo o aún peor.

Todo el conjunto de estas 3 horas de puro espectáculo narrativo y actoral, desprende el aroma de la maestría de un Scorsese absolutamente sabio, con la solera tras de sí de su experiencia de toda una vida contando historias con la precisión de un experto juglar y el entusiasmo de un niño fabulando por primera vez, creando cine con mayúsculas pero también consumiendo literatura con idéntica pasión. 

"El lobo de Wall Street" cuenta con 5 nominaciones a los próximos Oscar de Hollywood : mejor película, director, actor protagonista, actor secundario y guión adaptado de Terrence Winter, con quien Scorsese ya colaboró en la serie de HBO “Broadwalk Empire”, y en los recientes Globos de Oro se alzó con el galardón a mejor actor Leonardo DiCaprio como protagonista

Aunque no se sepa inglés, aunque haya que leer las tres horas, aunque irrite esa cadencia de colar en cada frase un 'fucking' o derivados (se han llegado a contar hasta mas de 550 en el guión, todo un record) resulta absolutamente imprescindible verla en versión original,…ademas su exhibicion en salas comerciales goza del privilegio de ser la que por vez primera se ha distribuido exclusivamente en formato digital a nivel mundial.

Dado su lenguaje torpedeantemente obsceno así como su temática global y determinadas imágenes nada familiares, es una película de enfoque exclusivamente adulto ; países como Kenya, Nepal o Malaysia ya han prohibido su comercialización. En Estados Unidos, gracias a un nuevo montaje que hubo de hacerse restringiendo determinadas secuencias de sexo y violencia, se está exhibiendo desde su estreno en Diciembre pasado con la calificacion “R” -de ‘restricted’- que otorga el consejo regulador de contenidos de la MPAA, y es que desde múltiples puntos de vista, puede resultar incluso ciertamente desagradable para gran número de personas, tanto a nivel visual, como a nivel moral, por cuanto parece glorificar la figura de alguien cuya ética es enteramente reprobable, pero, aunque uno percibe en todo momento una tremenda simpatía generalizada por la figura del protagonista por parte de la audiencia en la sala- por cierto un lleno hasta la bandera en la primera sesión de hoy domingo en los multicines Balmes como no veía en meses- y sin el menor ánimo de desvelar el final, la última secuencia a mi personalmente me dió todas las pistas que necesitaba para deducir cuanto necesitaba al respecto y es que me ese epílogo final me hace dar por seguro que la visión de Scorsese no es mas que la de una sátira y una crítica más que evidente a un determinado sector social que ayer y hoy continua soñando con crecer no tanto a través del exhibicionismo materialista en aras de experimentar una pertenencia a una élite social, sino que vive y respira desde, por y para difrute del mas puro hedonismo y asociando cualquier mínimo sacrificio a la idea de fracaso.

Johann Johannson, compositor islandés contempóraneo, ha creado este gélidamente hipnótico y visualmente desasosegante viaje musical de 4 minutos que evoca la absoluta banalidad de nuestra existencia como ‘sociedad occidental’  a través de unas imágenes de la capital danesa extraídas del film documental de Max Kestner “Copenhagen Dreams” (2009)

Deshumanizado y aséptico, asi es como esta pieza habla acerca del modo en que nuestras vidas afectan a los lugares físicos que habitamos y cómo son en realidad las ciudades quienes dan forma dan forma a nuestras vidas y no al revés.

El documental se centra en el aspecto visual de los límites físicos de las ciudades y del modo en que éstos dan forma a nuestras vidas. Estructuras arquitéctonicas e infraestructuras viarias en las que creemos soñar algo, en las que despertamos, ejes a través de los que nos desplazamos diariamente en una banal danza sin fin, así como oficinas en las que desarrollamos nuestro rutinario trabajo.

Los humanos que conforman este relato figuran, sin embargo, desenfocados o intencionalmente descentralizados del encuadre, dejando paso a la ciudad en sí como único protagonista físico sobre el que sus habitantes simplemente transitan y cuya función última no es otra que la de rellenar con sus vidas las capacidades y aptitudes que despliega la propia ciudad.

Es como reproducir a cámara lenta un ‘time lapse’ y reconocerse uno mismo en él…

No soy de los que dicen “soy feliz” ni tan siquiera ocasionalmente, y desde luego que lo he sido en millones de ocasiones, y mas que planeo seguir siéndolo… pero últimamente me siento más consciente de no serlo, al menos más de lo que venía siendo habitual, y lo que es peor, empiezo a verbalizarlo.

Se bien como he llegado hasta aquí. Por tanto, debería saber también cómo escapar …si quisiera hacerlo. Sin embargo la pregunta no es tanto ‘cómo’ si no hacia dónde.

Y es entonces aquí cuando a tu cabeza llegan imágenes congeladas y algo polvorientas, como Polaroids, de destinos en los que un día hiciste noche para poco después sorprenderte viendo la luz del día con una intensidad desconocida. Y cada vez que realizo este ejercicio, de entre todos ellos, emerge recurrentemente uno en concreto…

Ushuaia, en el extremo sur patagónico, lo mas austral habitado del planeta, es literalmente el fin del mundo. Sin embargo, hace dos años, en cuanto los pesados efectos de 14 lunes bajo no menos pesadas radiaciones me lo permitieron, lo elegí junto a David como metáfora para iniciar esa otra nueva vida que me acababa de caer encima. 

Principio y fin son términos que al menos en la geometría emocional resultan casi siempre intercambiables. Ir a empezar a donde todo acaba, ir a acabar a donde todo empieza…  

Ushuaia quedó desde entonces para mi como ese agujero del que hablaban los personajes de la película “Lucia y el Sexo”, el lugar al que llegas si te sabes colar en el momento justo por el hoyo imaginario justo para por arte de magia volver a aparecer en el mismo sitio y recomenzar desde cero.

Bajo ese aire artificial de plataforma petrolífera, de estación MIR en la tierra, en la que la huella del hombre pese a todo parece mínima, Ushuaia se apareció ante mí como una ciudad creada de forma apresurada y reciente con el único fin de escapar y colmar la necesidad de abrazar la naturaleza a quien asi lo sienta.

Bosques frondosísimos que nunca conocieron un incendio, lagos mansos, puestas de sol únicas -en cuatro días que permanecí allí no vi repetirse un color en el cielo- un aire puro como no había respirado nunca antes,…me parecía increíble que en un lugar tan remoto y tan idílico se hablara encima español -a veces mi catetez me puede, si…- pero claro, pertenece a Argentina, normal…

Siempre me había definido hasta entonces como un hombre de ciudad, … “a mi que no me quiten los teatros -decía yo- el poder ir a un estreno, las galerías de arte, ir de compras, los coches a mi alrededor siempre circulando, que un taxi siempre pueda llevarme a donde quiero… “ Me pregunto cuanto hace que no piso un teatro, o que no me invitan a la presentación de nada en una galería de arte. Ni siquiera sé si aun existirán ni uno ni otro con esta crisis terrible. 

Ver esa luz tenue con la que solo amanecen los lugares a un palmo del circulo polar, para después asistir al despliegue de las mismísimas  cuatro estaciones del año en un solo día, y sentirte no ya parte de la naturaleza, sino fundido en ella.

El frío justo en la intensidad necesaria para mantenerte siempre despierto, y el viento soplando constante y fuerte, pero qué secreto sosiego te produce culpar a algo ajeno a ti -por fin!- de lo mucho que te cuesta avanzar al caminar… el viento, tu no lo has buscado, te frena, esta ahí siempre… y es perfecto! 

Glaciares de un azul que paraliza, que avanzan y retroceden en función de la temporada, crujiendo y rompiendo contra el agua helada con uno de los sonidos mas irrepetibles que intuyo en este planeta. Un sonido que invita a sentarse y escuchar inmóvil frente al glaciar. Puede que en el hielo haya la misma vida que en el desierto, pero por poca o nula que esta resulte, a diferencia de éste, en el hielo siempre hay una vida que espera, que duerme, o un sinfin de vida que fue… durante millones de años.

Quien me conoce sabe que no soy fundamentalmente contemplativo sino mas bien lo contrario, pues bien, uno de los diálogos aparentemente más absurdos de mi vida fue el que mantuve toda una tarde en el Calafate, sentado frente al glaciar Perito Moreno, a varios kilómetros al norte de Ushuaia. Lo recuerdo curiosamente como el diálogo mas rotundo que he tenido jamás… era como hablar con Dios, pese a no creer en Él, porque en ese diálogo estaban presentes todos…todos los que ya no estaban, … mi madre, la madre de mi madre, Nino, Verónica, …todos ! Cada vez que un trozo de hielo caía, era una voz de alguno de ellos que oía y cayeron tantos y tan grandes que en ocasiones creí estar frente a la voz de todos a la vez. Y no daba miedo sino paz.

Ese sonido era además la alerta que la naturaleza me enviaba para darme a entender que el grito mas desgarrador que podamos hacer cada uno de nosotros siempre resultará insignificante comparado a la fuerza de su propio ciclo de poder.

Y cuando la zozobra se adueña de ti, como también lo hace con tu país, los problemas esperan su turno para ir pasando uno tras otro y quieres escapar, aun no teniendo energías ni para la hacer la maleta, sueñas con volver a fundirte en Ushuaia, y te dicen quienes te escuchan: “estás loco!”… y te quedas pensando si no será la locura la que se ha instalado en nuestras vidas que no vemos que trabajamos como esclavos de un sistema que no hace mas que demandarnos mas y mas, y robarnos y nos conformamos con bajar la cabeza y seguir alimentándolo mientras agotamos los recursos de la Naturaleza retando así al único gobernante que debiéramos aceptar por válido dada su supremacía innegable. 

Si es cierto aquello de que uno siempre vuelve a los lugares que amó, quizás debería volver alli y cuanto antes… y quizás no debiera volver de ahí una segunda vez. Alli seguro que la soledad no es tal, se percibirá distinta, como profetizada, el esfuerzo y el trabajo tendrían por finalidad no ganar tanto o cuanto, sino preservar los recursos naturales, me dedicaría quizás a crear una pequeña empresa turistica que dejara tras de si un mundo mejor a la vez que lo enseña.

… Ir al fin del mundo para empezar de nuevo, acabar por donde el mundo empezó, una misma utopía que juega con geometrías emocionales intercambiables.

Anónimo Asked
Question¿Cómo se mide el amor? Y en el fondo, ¿qué es el amor si no una intención, una obsesión que se centra en una persona, trastornando nuestro pensamiento, ilusionándonos o dejándonos de lado; y sin embargo algo más maravilloso que todo eso, que no tiene límites ni ideas ni ambiciones? El mayor no conoce fronteras, ni físicas, ni químicas. Sólo la ensoñación. Y no hay día que llegue para celebrar su presencia o su ausencia. Answer

Quizás el amor solo pueda medirse con las métricas de los versos…
Me viene a la cabeza este soneto de Lope de Vega…


Desmayarse


Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso

No hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso

Huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño

Creer que el cielo en un infierno cabe;
dar la vida y el alma a un desengaño,
¡esto es amor! quien lo probó lo sabe.


https://www.youtube.com/watch?v=yaTZefvZlHU&feature=youtube_gdata_player