Sentir el olor de la lluvia caída incesante hoy, el primer día de frío después de todo un verano del que ya apenas recuerdas cómo empezó y sólo acumulas desordenados retales de por donde discurrió .

La mayor fuerza de los días que avanzan ralentizados, teñidos de este húmedo gris, tapizados de agua, reside justo en el poder evocador de su olor, cuando la lluvia se presiente a lo lejos, o cuando ésta cesa. Esta vez no la presentimos casi ninguno, arrancó ayer pegada junto al frío, de improviso, al alba, y nos encontró durmiendo a casi todos. Me queda al menos presenciar como remite. Disponerse a dormir con las ventanas abiertas de par en par con la intención de no dejar de impregnarse de ese olor
Oler lo invisible, ver lo intangible, oír cómo ese aroma irrumpe elevando los visillos a ambos lados de los ventanales desde su misma raíz, como queriendose adentrar sigiloso en un dormitorio que a ninguno de ambos pertenece,… ni al otoño, ni a ti.

Escuchar una sinfonía al azar, fijar la mirada en un techo que, de tan en penumbra, te parece no existir, y jugar a iluminarlo dirigiendo hacia él el reflejo de la pantalla del móvil.

Y al jugar a ello, verse uno mismo asaltado por una sensación antigua, un flash intenso pero descolorido, un deja vù en el que incluso ni tu mismo te logras identificar del todo a la primera, pero del que en realidad poco tardas en reconocerte.
Un chispazo aleatorio en blanco y negro - la paleta de colores con la que para muchos están hechos los sueños y para otros las pesadillas - que de pronto te prende para llevar ante tu memoria algo inesperado que creías que ya no habitaba en ella.
Querer despertarte para salir al encuentro de ese recuerdo, querer entrar en el sueño para unos instantes … Y notar que no sólo no tienes fuerzas, sino que además éste se desvanece al poco de haberte visitado

Y con el mudo clamor que te permiten estas horas de la madrugada, probar a gritar para dentro con cada vez más intensidad como para intentar así vencer el eco que tu propia voz genera , aunque sólo sea para volver a saborear ingenuamente aquella sensación de ganar en algo.
Una sensación que fue tan familiar para ti, como lo son las ruinas para un arqueólogo.

Nuestras nostalgias están escritas con una caligrafía ajena e imperfecta, tatuadas en nuestras propias sombras y dibujadas en el pentagrama de una melancólica partitura que el viento interpreta cuando sopla para acercarte el olor de la lluvia .

Tres son las canciones con las que Mina, a lo largo de su extensa carrera, ha versionado a Joan Manuel Serrat  :
https://www.youtube.com/watch?v=fdhrt-PLAYM
La primera, "Bugiardo e inconsciente" (‘La tieta’) es el auténtico paradigma por antonomasia de la fuerza sin igual de Mina, para mí mejora incluso al propio original de Serrat . Su letra, sin embargo, no tiene literalmente nada que ver con la historia que narra en su versión original en catalán.
En esta versión de Mina en concreto se encuentran todos los elementos por los cuales siempre ha destacado y trascendido la figura de “la tigre de Cremona" : expresando a través de su música, e interpretando a través de las letras, transmitiendo una emoción tan profunda que va mucho más lejos de lo musical y que perdura más allá del segundo final. 
https://www.youtube.com/watch?v=dk_SHvj3zLU
“La Tieta”, originalmente cantada en catalán, “Bugiardo e inconsciente” en italiano, fue grabada por primera vez en la voz de Mina con adaptación de Paolo Limiti en 1969, se publicó por primera vez en su disco “Bugiardo più che mai…" en 1969 y en 2 singles de 1969 y 1970, también en el LP “Del mio meglio” (1971), y posteriormente en el CD “Oggi ti amo di più” (1988), en el recopilatorio publicado en España “Grande, Grande, Grandes Éxitos” (1994), en “Minantologia” (1997) y también en “The Platinum Collection”(2004). 

Cosechó un enorme éxito en Italia, prueba de ello son las numerosas versiones que fueron grabadas posteriormente por diferentes intérpretes italianos como Ornella Vanoni o Julia de Palma e incluso hoy continua siendo escogida por concursantes de talents show como el X Factor o The voice en su version televisiva italiana. 
Una curiosidad dentro de las numerosas versiones de este tema es que en 1988, Anna Oxa retomó “Bugiardo e incosciente" rindiendo una versión que incluye en su parte final la propia voz de Serrat.
https://www.youtube.com/watch?v=iEUp8JkFQT8
"Balada de otoño" es la única de las tres versiones de Serrat realizadas por Mina que cuenta con una traducción fiel y exacta con respecto al original. 

Mina graba en 1972 su “Ballata d´autunno” también en adaptación de Paolo Limiti y la incluye en su disco “Altro”, contando en la orquestación con Natale Massara. 
https://www.youtube.com/watch?v=m8RVIV4NJ6c
En 1973 se edita dentro del LP “Del mio meglio nº 2”, también en “Di tanto in tanto” en 1978, y en el recopilatorio “Grande, Grande, grandes éxitos” (1994), en el disco “Minantologia” (1997) y en “Platinum 2” (2006).
https://www.youtube.com/watch?v=1VgFM7V0UVw
La tercera versión con que Mina se vincula a Serrat es "Ahi, mi amor" (Romance de Curro el Palmo) de nuevo una adaptación al italiano de Paolo Limiti, a excepción de algunos versos iniciales la letra es completamente diversa de la original y es editada en el disco “Mina 25 Vol. 2”, con arreglos de Mario Robbiani, también está incluida en “Oggi ti amo di più" (1998) y en el recopilatorio "Platinum 2" de 2006.
https://www.youtube.com/watch?v=fuAKenLRV3E

Serrat y Mina acabaron cantando a dúo por primera vez en un disco en castellano de Mina de título “Todavía" editado en 2007 compuesto por dúos de Mina con diferentes intérpretes españoles y latinoamericanos, como Miguel Bosé, Diego el Cigala, o Diego Torres.
 
https://www.youtube.com/watch?v=DVSb1aH4rdw
La canción en cuestión se llama “Sin piedad” y en realidad está escrita también por Serrat, quien ya la había grabado en su disco “Versos en la boca”

Solo un par de años antes, en un guiño a la producción del disco “Minage" en el que Mónica Naranjo reintrepretaba 11 canciones de la carrera de Mina, ésta accedió a cantar a duo con ella "El se encuentra entre tu y yo" 

Serrat, por su parte, también ha cantado en diversas ocasiones en lengua italiana a lo largo de su carrera, ya fuera para grabaciones discográficas como para programas de televisión y festivales como el mitico de San Remo

De hecho, en la cara B del single promocional del tema eurovisivo “La, la, la” en italiano (originalmente escrito por el Duo Dinamico que conformaban Manuel de la Calva y Ramón Arcusa y con el que Massiel ganaría Eurovisión en 1968) podíamos escuchar “Poema d’amore” su propia canción “Poema de amor” adaptada al italiano.
En 1982 dentro del programa televisivo “Blitz” Joan Manuel Serrat y Gino Paoli interpretaron La mujer que yo quiero / La donna che amo. Alrededor del piano se encontraron Serrat, Elisabetta Pozzi, Gianni Minà, Gino Paoli, Joe Sentieri, Leo Ferrè y Bruno Lauzi rindiendo un homenaje conjunto al desaparecido Luigi Tenco.
También en la edición del Festival de Sanremo de 1989 Serrat interpretó Non ho altra cosa che pensare a te (No hago otra cosa que pensar en ti en italiano)

En 2008, Serrat grabó una versión en italiano de “Aquellas pequeñas cosas” para un doble disco del grupo Pan Brumisti, que lleva el mismo título de la canción: “Quelle piccole cose”. En este disco participan, además de otros grandes cantaautores italianos, Serrat, Maria del Mar Bonet, y Pedro Guerra
Mina y Serrat dos leyendas vivas del panorama musical poseedores de una sensibilidad unica, Serrat para componer y Mina para interpretar 

Tres son las canciones con las que Mina, a lo largo de su extensa carrera, ha versionado a Joan Manuel Serrat  :

https://www.youtube.com/watch?v=fdhrt-PLAYM

La primera, "Bugiardo e inconsciente" (‘La tieta’) es el auténtico paradigma por antonomasia de la fuerza sin igual de Mina, para mí mejora incluso al propio original de Serrat . Su letra, sin embargo, no tiene literalmente nada que ver con la historia que narra en su versión original en catalán.

En esta versión de Mina en concreto se encuentran todos los elementos por los cuales siempre ha destacado y trascendido la figura de “la tigre de Cremona" : expresando a través de su música, e interpretando a través de las letras, transmitiendo una emoción tan profunda que va mucho más lejos de lo musical y que perdura más allá del segundo final. 

https://www.youtube.com/watch?v=dk_SHvj3zLU

La Tieta”, originalmente cantada en catalán, “Bugiardo e inconsciente” en italiano, fue grabada por primera vez en la voz de Mina con adaptación de Paolo Limiti en 1969, se publicó por primera vez en su disco “Bugiardo più che mai…" en 1969 y en 2 singles de 1969 y 1970, también en el LP Del mio meglio (1971), y posteriormente en el CD Oggi ti amo di più (1988), en el recopilatorio publicado en España Grande, Grande, Grandes Éxitos (1994), en Minantologia (1997) y también en The Platinum Collection(2004). 

Cosechó un enorme éxito en Italia, prueba de ello son las numerosas versiones que fueron grabadas posteriormente por diferentes intérpretes italianos como Ornella Vanoni o Julia de Palma e incluso hoy continua siendo escogida por concursantes de talents show como el X Factor o The voice en su version televisiva italiana. 

Una curiosidad dentro de las numerosas versiones de este tema es que en 1988, Anna Oxa retomó “Bugiardo e incosciente" rindiendo una versión que incluye en su parte final la propia voz de Serrat.

https://www.youtube.com/watch?v=iEUp8JkFQT8

"Balada de otoño" es la única de las tres versiones de Serrat realizadas por Mina que cuenta con una traducción fiel y exacta con respecto al original. 

Mina graba en 1972 su Ballata d´autunno también en adaptación de Paolo Limiti y la incluye en su disco Altro, contando en la orquestación con Natale Massara.

https://www.youtube.com/watch?v=m8RVIV4NJ6c

En 1973 se edita dentro del LP “Del mio meglio nº 2”, también en “Di tanto in tanto” en 1978, y en el recopilatorio “Grande, Grande, grandes éxitos” (1994), en el disco “Minantologia” (1997) y en “Platinum 2” (2006).

https://www.youtube.com/watch?v=1VgFM7V0UVw

La tercera versión con que Mina se vincula a Serrat es "Ahi, mi amor" (Romance de Curro el Palmo) de nuevo una adaptación al italiano de Paolo Limiti, a excepción de algunos versos iniciales la letra es completamente diversa de la original y es editada en el disco “Mina 25 Vol. 2”, con arreglos de Mario Robbiani, también está incluida en “Oggi ti amo di più" (1998) y en el recopilatorio "Platinum 2" de 2006.

https://www.youtube.com/watch?v=fuAKenLRV3E

Serrat y Mina acabaron cantando a dúo por primera vez en un disco en castellano de Mina de título “Todavía" editado en 2007 compuesto por dúos de Mina con diferentes intérpretes españoles y latinoamericanos, como Miguel Bosé, Diego el Cigala, o Diego Torres.

 

https://www.youtube.com/watch?v=DVSb1aH4rdw

La canción en cuestión se llama “Sin piedad y en realidad está escrita también por Serrat, quien ya la había grabado en su disco “Versos en la boca

Solo un par de años antes, en un guiño a la producción del disco “Minage" en el que Mónica Naranjo reintrepretaba 11 canciones de la carrera de Mina, ésta accedió a cantar a duo con ella "El se encuentra entre tu y yo" 

Serrat, por su parte, también ha cantado en diversas ocasiones en lengua italiana a lo largo de su carrera, ya fuera para grabaciones discográficas como para programas de televisión y festivales como el mitico de San Remo

De hecho, en la cara B del single promocional del tema eurovisivo “La, la, la” en italiano (originalmente escrito por el Duo Dinamico que conformaban Manuel de la Calva y Ramón Arcusa y con el que Massiel ganaría Eurovisión en 1968) podíamos escuchar “Poema d’amore” su propia canción “Poema de amor” adaptada al italiano.

En 1982 dentro del programa televisivo “Blitz” Joan Manuel Serrat y Gino Paoli interpretaron La mujer que yo quiero / La donna che amo. Alrededor del piano se encontraron Serrat, Elisabetta Pozzi, Gianni Minà, Gino Paoli, Joe Sentieri, Leo Ferrè y Bruno Lauzi rindiendo un homenaje conjunto al desaparecido Luigi Tenco.

También en la edición del Festival de Sanremo de 1989 Serrat interpretó Non ho altra cosa che pensare a te (No hago otra cosa que pensar en ti en italiano)

En 2008, Serrat grabó una versión en italiano de “Aquellas pequeñas cosas” para un doble disco del grupo Pan Brumisti, que lleva el mismo título de la canción: “Quelle piccole cose”. En este disco participan, además de otros grandes cantaautores italianos, Serrat, Maria del Mar Bonet, y Pedro Guerra

Mina y Serrat dos leyendas vivas del panorama musical poseedores de una sensibilidad unica, Serrat para componer y Mina para interpretar 

Algunos son como montañas, altos, imposibles, con un horizonte propio hecho a medida,… requieren un inmenso ritual y largas horas y no se puede llegar solo con una antorcha hasta ellos.

Hay sueños que no precisan solo un deseo inmaculado y una voluntad en llamas, tienen que ver mas con la locura de subirse en silencio al carruaje magico y ser su único pasajero. Uno los mira absurdamente, egoísta, a lo lejos desde cualquier ciudad, porque siempre estan en otro lado, llegando a otro puerto, remotisímos pensando en nadie o en cualquiera que se parece a ti.

Hablan de un paraiso, son el futuro o un glaciar para estar en superficie. Y cuándo se consiguen, quiero decir cuando se llega a ellos, rara vez consuelan, abrazan pero no tienen un aroma definitivo, son diamantes de azucar, coronas de espuma, se limitan a ofrecer un sabor espeso a cacao, una oración pasajera en la capilla de los días sin sol, que solo escucha a un dios implacable, un dios ausente que te desconoce.

Sueños, como un destello que calienta pero no quita el frio.

Hay sueños que son montañas ligeramente enemigas, con sus armas de espejo, están donde hay niebla, abren su telón del otro lado,… sueños que nos hacen sentir libélula en su escalofrio, como un perro cabizbajo que aun no sabe que lo han abandonado.

Hay sueños…

Pero yo prefiero, en cambio, esos otros mas pequeños, que caben en una caja de zapatos…

Esos sueños hechos con recortes de la vida

'Antípodas' (Rubén Tejerina)

Hay muchas películas que te conmueven hasta el punto de hacerte llorar al verlas, pero existe también una élite única de dramas que te producen una emoción tal que te impiden hacerlo durante la proyección, te sientes incapaz de dejarte emocionar entre lágrimas en la sala de cine porque lo que deseas es saborearla con tus seis sentidos.

10.000 NOCHES EN NINGUNA PARTE pertenece a esta última categoría.

Solo después de noches, meses o años, al rememorarla tras volver a ver el trailer (uno de los mejores de la historia de nuestro cine en mi opinión), escuchar su banda sonora, o vivir alguna situación que aún lejanamente te la evoque, es cuando te estremece de un modo tan intenso que es muy posible que sea entonces cuando el chispazo de emoción constante de esta película prenda fuego de nuevo para conducirte ahí hasta el mismo latido cercanísimo que experimentaste la primera vez que la viste. 

Y esa evocación puede que a uno le resulte tan frecuente como la capacidad de la vida para sorprendernos, a cada momento. Ya lo resume el mismo cartel del film con esta frase : “Los lugares por los que aún no hemos pasado nos están esperando”

Decir que la película contiene algunos de los planos más líricos de nuestro cine, de las interpretaciones más desnudas de nuestro cine, de las fotografías más estudiadamente efectivas de nuestro cine, de los montajes más inteligentes de nuestro cine, o de las partituras más bella de nuestro cine es contextualizar "10.000 noches en ninguna parte" dentro de nuestra cinematografía, y eso seria injusto, o cuando menos un error,…

Si bien el resultado global es la suma de la aportación de muchos individuos, la película pertenece única y exclusivamente a la sensibilidad de su director, Ramón Salazar, fuera de esa misma sensibilidad resultaría inútil encuadrarla.

Enfocada desde una atmósfera que sugiere y siente atracción por la belleza y el lirismo que encierra toda autodestrucción en la línea de “Las flores del mal” de Baudelaire, rodada con una elocuente fotografía que logra ser tan personaje en sí misma como lo son París, Berlín y Madrid en la película, de un modo tan eficaz como no recordaba desde "Azul" de Kiewsloski y protagonizada por un casi desconocido Andrés Gertrudix, actor cuya mirada contiene esa muda e inusual intensidad de intérpretes como Ryan Gosling, "10.000 noches en ninguna parte" sin embargo no cuenta con un guión tradicional, su director ofreció a los actores una suerte de biografías de los mismos, de modo que el texto en muchas de las escenas son pura improvisación de éstos.

Desconozco si las secuencias han sido hechas en una sola toma o incluso si han llegado a ensayarse, pero si escenas como la confesión de Najwa Nimri son pura improvisación, el talento de esta actriz quedaría avalado de por vida solo por ella.

Destaca además la ingenua fragilidad sombría de la bordada actuación de Lola Dueñas, en un papel muy cercano a caer en el ridículo por cuanto de infantil y casí onírico tiene, como si de una especie de “Amelie”, parisina también, pero etérea, se tratara .

"Esta noche amiga mía,

El alcohol nos ha embriagado

Y que importa que nos miren

Y nos llamen los mareados

Cada cual tiene su pena

Y nosotros la tenemos

Y esta noche beberemos

Porque ya no volveremos a vernos más

Hoy, vas a entrar en mi pasado

En el pasado de mi vida

Tres cosas lleva mi alma herida

Dolor, pesar, amor

Hoy, vas a entrar en mi pasado

Mi nueva senda abriré

Que grande ha sido nuestro amor

Y sin embargo hoy

Mira lo que quedó… “

Con la letra de este tango ‘Los mareados’ arrancan los recuerdos de mi relación con Ramón Salazar en 2008. El no lo conocía. Lo descubrió a través de un post mío en Facebook que usé para poner como pie a una foto que subí junto a Mónica Barreira.

Mónica es la madre de quien había sido mi pareja por aquel entonces, mi relación con su hijo ya había acabado pero aprovechando la estrecha relación que mantenía (y mantengo, con ambos) era inevitable para mi encontrarme con ella en aquel primer viaje mío a Buenos Aires, donde ella reside.

Cenamos juntos en el restaurante Olsen del barrio de Palermo, hablamos de mil cosas, nos sinceramos en otras muchas y regamos todo generosamente con champagne, y como dice ese mismo tango:

“En el fragor del champagne, locos reímos, por no llorar”

De ahí que me viniera a la cabeza la letra de ‘Los mareados’ y la añadiera junto a la foto de ambos en el Olsen.

Ramón, por entonces estaba empezando la génesis del guión de lo que acabaría siendo “10.000 noches en ninguna parte” y recuerdo que me escribió para confesarme su fascinación por ese tango que no conocía. Lo había buscado en Google para conocerlo entero y dio a parar con una versión moderna interpretada por ya ni recuerdo quien, de modo que cuando le ofrecí en bandeja la versión para mi más auténtica y desgarradora que conozco, la de Susana Rinaldi, me reconoció que le recorrió un escalofrío al escucharla.

Sé que en absoluto hay la menor conexión entre el papel de Susi Sánchez en la película (la madre de Andrés Gertrudix en la película) y Mónica Barreira (la madre de mi ex pareja en la realidad) pero desde entonces siempre he tenido curiosidad por ver acabada la película, y en todo este largo tiempo hasta su estreno he disfrutado ensoñándome con la idea de que algo mío tenia algún mínimo nexo con la película que se estaba gestando por aquel entonces, nada menos que seis años atrás.

Recuerdo también la primera de sus llamadas telefónicas. Yo acababa de aterrizar en Barcelona, tras haber enterrado en Madrid a mi madre, entré en mi casa tras dejar mi pequeña maleta precipitada de cinco días en el suelo, me senté en el sofá. Allí en la soledad de aquel piso de la calle Pau Claris, me encendí un cigarro, y con la mirada perdida, sentí ese vértigo frío de saber que en ese momento empezaba mi vida en un mundo en el que ella ya no estaría más. Antes de acabarme el cigarro sonó el teléfono, era Ramón. Aquella llamada se prolongó por espacio de una hora. Después de días recibiendo el pésame y los abrazos de amigos y familiares, hablar por teléfono con un completo extraño me proporcionó toda la intimidad que necesitaba para comenzar a abandonar ese mismo vértigo con el que me senté en silencio a fumar en mi sofá sin entonces conocer cómo ni cuando podría deshacerme de el o mejor dicho saltar, volar fuera de él.

Después de aquella ‘noche en ninguna parte’ inicié una terapia psicoanalítica a fin de apaciguar la ausencia de mi madre y el director y yo mantuvimos un contacto habitual a través de emails con los que nos manteníamos al tanto de mis avances y también de sus proyectos. Lo intentamos en varias ocasiones, pero nunca logramos conocernos en persona, incluso una tarde nos cruzamos en algún punto de Zaragoza en dos trenes AVE cada uno en sentido inverso, como en un guiño caprichoso al cine de las casualidades, con el Julio Medem en ‘Los amantes del círculo polar’ a la cabeza, o con “L’aparttement” de Gilles Mimmouni (titulada aquí “Flashback” y en la que se conocieron Mónica Bellucci y Vincent Cassel antes de casarse)

Seguí con auténtico interés todo el proceso de creación de “10.000 noches en ninguna parte” durante meses :  buscaba noticias en Google cuando comenzó a hablarse de ella, leía las entrevistas y artículos que se iban publicando, así como los posts que Ramón subía con cuentagotas en Facebook, disfruté viendo las primeras fotos del rodaje cuando comenzó, hice cábalas sobre que casting tendría finalmente, e incluso me llegué a cabrear muchísimo cuando supe que finalmente Carmen Maura no haría el papel de ‘la madre’, aunque después de quedarme sin palabras con la actuación de Susi Sánchez se me ha pasado para siempre y por completo. 

Los planes de producción de la película incluían el rodaje primero en las dos capitales europeas, dejando la parte de Madrid para el final, ya que no se acababa de dar con la actriz idónea para este papel tan desagradable de interpretar, pero por el que Susi Sanchez fue nomina al Goya a actriz secundaria y ganó ademas el premio de la Union de Actores. Un trabajo de orfebrería lo que hace esta mujer con un papel tan complicado y sin un guión preciso y grandilocuente que lo matice : pura química de dirección actoral.

También sentí impotencia y frustración cuando veía que meses después de haberse montado y sonorizado, la película no encontraba distribución en salas comerciales. Estuve en un tris de plantarme en Sevilla en Noviembre pasado cuando supe que por fin se estrenaba en el marco del Festival de cine europeo, y por fin en abril, logré verla en el único cine de toda Barcelona que la proyectaba, el Girona. 

Toda una larga odisea la comercialización de esta joya de película, cuyas dificultades a la hora de exhibirse resultarían inexplicables de entender fuera del contexto actual que vive el cine en nuestro país.

La espera había sido larga, pero evitaré caer en el tópico de decir que hanía merecido la pena, diré más bien que la viví con absoluta intensidad y que para mí esa espera aún no ha acabado, hoy mismo he vuelto a ver la película en la plataforma online Filmin y de nuevo cuento los días para que se edite en blu-ray, porque al margen de todas las consideraciones personales que he expuesto aquí y que me podrían hacer sonar poco objetivo, “10.000 noches en ninguna parte” es una película que exige ser vista más de una vez, y que sé que el hacérsela ver a gente que está aún por llegar a mi vida me proporcionará un placer indescriptible, del mismo modo que he disfrutado poniendo el dvd de “Piedras”, su opera prima, a tantas y tantas personas en estos doce años que llevan transcurridos desde su estreno.

Sinopsis (extraída de nota de prensa)

En un Madrid congelado y estéril, un hombre parece haber perdido todo contacto con la realidad y se relaciona únicamente con un reducido círculo familiar: una hermana tan estéril y herida como él, y una madre con graves problemas con el alcohol que se convierte en su principal lastre cuando quema su casa y debe ir a vivir con él.

Sin embargo, decidido a no conformarse, se embarca en un viaje para recorrer aquellos lugares a los que nunca se atrevió a ir, tanto a los reales como a los que solo existen en su interior.

Así, se reencuentra en París con una antigua amiga de la infancia que parece haberle estado esperando todo este tiempo solo a él. La joven le vuelve a instruir en todo aquello que debe saber para continuar su viaje hasta el final. Sin embargo, es en Berlín donde conoce a tres personas unidas por un nuevo concepto de familia y que no miden la vida por años, sino por noches.

Gracias a ellos descubre que ha estado 10.000 noches en ninguna parte y que para recuperar su memoria debe tomar la última y más importante decisión de su vida: perdonar.

De todas las realidades no tangibles, lo vital es lo único que puede percibirse como una perfecta simetría y a la vez entenderse como una caótica asimetría. 

Las emociones pueden manipularse desde algo o alguien externo, alterarse desde nuestro propio interior, responder a una necesidad ignorada o no, desgobernar o ajustar nuestra conducta o incluso negarse por sistema, pero son las únicas responsables de producir ese giro de la percepción que tenemos de nuestro periplo vital en una u otra dirección. 

La mayor sabiduría se dice que reside en controlar las emociones„ sin embargo, dado que éstas son por definición la antítesis de la propia razón, y por tanto incompatibles de ser controladas, siempre que he reflexionado al respecto, he acabando optando por pensar que, en realidad, la verdadera sabiduría está en aprender de ellas, y que además, la mayor generosidad está en compartirlas…. tal cual se sucedan.

Este video fue galardonado en 2012 el premio Vimeo en la categoría de ‘Lyrical’ .

Tanto su estética como el mensaje que plantea siguen cautivándome.

Ahora que mi padre tiene Instagram, he querido subir aquí esta serie de viejas fotografías para precisamente mostrarle donde, cuando y junto a quien he venido siendo feliz durante los más de 15 años que llevo viviendo lejos de casa y en los que en tantos aspectos nos hemos distanciado.
Desde hace algunos meses, pasito a pasito, la belleza de esta vida que debo a ti y a mamá a partes iguales puede ser por fin compartida también contigo.
Parte de esa belleza reside también en las personas, lugares y momentos que ahora puedes ver a traves de estas imágenes.
Dėmonos la oportunidad el uno al otro de disfrutar del simple hecho de contemplarnos siendo quienes somos y del modo que somos así como de sentir con ello idéntico orgullo al que siento yo hacia ti como hijo.
Te quiero papá!
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Now that my own dad has an Instagram account, I have wanted to upload here this series of old pictures of the years before Instagram just to show him where, when and whom I have been happy the most with during the 15 years I was living on my own and away from our family home in Madrid.
Since few months ago, step by step, the beauty of the life I owe equally you and always beloved mom is something we can finally share.
Part of that beauty lives as well through many of these moments, persons and shots.
Let’s give us a chance to enjoy the simple fact of being just the way we are and feel proud of it at all times

Love u dad!

No importa desde que país venga filmado este vídeo para Save The Children ni cuales hayan sido nuestros prejuicios a la hora de etiquetar las guerras como buenas, malas o santas, … 

Este anuncio debería concienciarnos por igual y apelar al sentido común de todos y por encima de todo. 

Desde luego los creativos que lo hayan diseñado han contribuído a la causa con muchísimo mas valor del que son capaces de donar corporaciones multimillonarias.

La ayuda económica en este caso resulta imprescindible, pero también lo es tanto o más nuestra propia concienciación a nivel global de que ésta es una realidad tan inaceptable en nuestro tiempo como por desgracia, muchas veces ignorada. 

Aunque creas que no puedes permitirte el colaborar con mucho, o dudes del destino final de tu aportacion material a causas como esta, ya solo empleando tu talento en demostrar tu rechazo a cualquier tipo de conflicto armado en el mundo, y manteniéndote firme a la hora de propagarlo mediante tu propia voz en todo momento, eso es también luchar por ponerle fin.

http://www.savethechildren.org.uk/

‘La Grande Bellezza’ se había presentado en Cannes, y estrenado en su país de origen el pasado mes de mayo de 2013, había acumulado infinidad de premios de todo tipo, desde el Globo de oro del Círculo de críticos extranjeros en Los Ángeles, hasta el Félix europeo, o el propio Bafta hoy mismo en Londres a mejor película en lengua no inglesa,… ademas había cosechado estupendas críticas, sobre todo internacionales, y algo mas tibias y confusas en Italia. 

Llevaba en cartel en nuestro país mas de dos meses, y sin saber por qué, yo era reticente a ir al cine a verla. Por si todo esto fuera poco, había recibido por parte de varios amigos de lo mas dispar entre sí el consejo ferviente de correr a verla. Yo, no obstante, inconscientemente tenía el prejuicio de pensar que se trataba de una especie de “Mapa de los sonidos de Tokio” pero rodada en Roma, algo ampuloso, meramente estético, experimental y desórganico, y la fui dejando pasar.

Sin embargo, en espera del estreno de “Her” de Spike Jonze y de “Philomena” de Stephen Frears más adelante en marzo, este fin de semana parecía justo el apropiado para ver el único gran film con aroma y peso de Oscar que me faltaba por ir al cine y juzgar por mi mismo.

Con lo que me he encontrado es no solo con una sátira social de lo más certera, sino con un verdadero compendio de la mejor tradición del cine italiano de todos los tiempos…  

"La gran belleza"  es la resaca de la mañana despues de “La Dolce Vita” de Fellini, rezuma Fellini por sus cuatro costados, pero cuenta además con la frialdad emocional de Michelangelo Antonioni, se viste con el preciosismo visual de Luchino Visconti, se materializa con el virtuosismo en el manejo de la cámara de Giuseppe Tornatore, la cinematografía fotográfica de Vittorio Storaro, y su agudísimo guión se despliega poco a poco a lo largo del metraje con la misma naturalidad pasmosa de Massimo Troisi. Además, su protagonista, Toni Servillo, interpreta el papel con la maestría de Marcello Mastroianni con tal magnitud que podría considerarse su personaje como el alter ego en “La dolce vita

Ninguno de estos nombres, algunos ya fallecidos, firma un solo rol en esta película pero “La gran belleza” no es que los rinda tributo, o los herede, directamente bebe con orgulloso talento de todos ellos tanto como referentes visuales como de contenido y tratamiento, aunque la verdadera protagonista formal es la ciudad de Roma, y más concretamente no tanto su clase alta, que a la vista del film, sonrojaría seguir llamándola así, sino su bohemia medianamente adinerada.

No es un film universal, sino una selecta y esmerada radiografía de Roma, de la sociedad mundana, banal y vacía que deja tras de sí la era del ex primer ministro Berlusconi, y si bien la universalidad de su mensaje es la deriva de la sociedad contemporánea hacia la práctica totalidad de sus facetas, es justo aquí donde reside el primer gran gol de su director Paolo Sorrentino, quien ya había apuntando dotes críticas de gran analista político en su film anterior “Il Divo" centrado en la figura del ex primer ministro Giulio Andreotti y sus conexiones con la Cosa Nostra, y que resulto premiado con el premio especial del jurado de Cannes en su edición de 2009.

La grande bellezza" ha estado producida por Medusa Films, una de las ramas de Mediaset, holding cuya propiedad mayoritaria, como es bien sabido, corresponde a Silvio Berlusconi.

Sorrentino ha logrado algo memorable, conseguir para su película la financiación del mismo protagonista central a quien culpabiliza de su propia sátira, seguramente presentándole el proyecto como una película de autor, carne de festivales y galardones por su trabajada estética y a su vez, rentable en taquilla en el largo plazo al aparentar ser una cómica declaración de amor abierta a la ciudad de Roma. 

Quizás Berlusconi lo entendiera todo como un producto llamado a reforzar su prestigio como productor cinematográfico, o quizás haya sido en el montaje cuando todo junto ha cobrado la forma que Sorrentino necesitaba expresar, pero el resultado final es todo menos un alegato enamorado de la Roma contemporánea. Si algo ama de Roma “La gran belleza” es justamente su glorioso pasado, pero no su presente.

Sin ánimo de destripar su historia aquí si resulta imprescindible dar unas pinceladas acerca del qué trata verdaderamente la trama de esta película antes de continuar escribiendo mis impresiones sobre ella.

Jeppino Gambarella (Toni Servillo) es un maduro y consagrado periodista de prestigio que pese a haber escrito una única novela de sólida aceptación en su juventud, ha sabido conservar un cierto y progresivo prestigio en los círculos culturales de una ciudad, Roma, que vive hoy por hoy tan inmersa en la belleza de su propio esplendor pasado, que olvida lo decadente de su presente, y lo hace con plenas consciencia y abnegación 

Gambarella, se ha dedicado a entrevistar artistas emergentes así como a todo tipo de personajes relevantes de la cultura y sociedad romanas, y no ha vuelto a escribir más novelas porque como él mismo reconoce, le ha podido la pereza.

Acude a todo tipo de fiestas mundanas en áticos de ensueño y en ellas frecuenta cada noche una suerte de amistades estériles, confusos enemigos íntimos, y demás satélites estáticos, sin mas oficio ni beneficio que el puro hedonismo. Gentes bien posicionadas en lo económico pero que se nos presentan como al borde de su propia desesperación, y a quiénes no queda otro remedio que hacerse compañía para no tomarse del todo en serio nada entre ellos, evadiéndose al abrigo de si mismos. 

Entre estos amigos figuran por ejemplo Romano (Carlo Verdone) un dramaturgo frustrado y enganchado a una joven que lo usa a su antojo, Viola una burguesa con un hijo esquizofrénico, Stefania, una egocéntrica escritora enredada en su propia demagogia (contra quien va dirigido un mordaz monólogo de Gambarella que de tan brillante uno como espectador no quisiera que acabara nunca pese a durar cerca de 3 minutos del tirón) Dadina, la directora del periódico para el cual Gambarella trabaja y que pese a tener el handicap físico de ser enana, la estatura de su cordura parece superar con creces la de todos juntos, Ramona, la hija del manager de un club de alterne que pese a rondar los 40 años continua desnudándose en el bar como stripper, pero que en su vida esconde celosamente para sí misma su propio y doloroso secreto,… Y otros personajes de diversa índole con los que su historia va saliendo a su encuentro, como monseñor Bellucci, un cardenal vaticano que aparenta saber más - y disfrutar también más - acerca de la gastronomía que de la propia fé que se le presupone a su cargo. 

Sobre la historia de todos estos personajes hilvanados por la figura constante de su protagonista, el director añade uno más, silente pero tremendamente elocuente: la ciudad de Roma. Presentada como el escenario onírico de múltiples viñetas en las que no falta una jirafa campando por las termas de Caracalla o una manada de ocas posándose en la varanda del ático del protagonista con vistas al Coliseo

A medida que suceden una serie de acontecimientos dramáticos, el grupo de amigos se va deshaciendo lenta y progresivamente, y si bien algunos de ellos continúan anclados confortablemente en el vértigo de la futilidad de las noches sin fin ni significado, Gambarella comienza a iniciar un proceso de introspección que le lleva a replantearse su vida.

La irrupción inesperada de la que fuera posiblemente su único amor verdadero, Elisa, alguien con quien tuvo una relación adolescente, obliga al protagonista a confrontar sus anhelos de juventud con su realidad aberrante y miserable actual cuando ya se encuentra al borde de enfilar los 60 años, y todo esto le lleva a tomar conciencia de la sensación de inutilidad de propia vida, lo que le hace desempolvar un pensamiento que llevaba tiempo latente en su interior, pero que no había concretado desde su primera novela muchos años atrás : volver a escribir.

De entre la pobreza estéril de su estilo de vida, armado de una capacidad atroz de auto critica, de una honestidad insultantemente madura, y también de una buena borrachera, Gambarella confiesa con amargura que el auténtico motivo por el cual no había vuelto a escribir en todo ese tiempo no era otro que la pereza y el desinterés por narrar algo a alguien interesado en su vida siendo él mismo el primer desinteresado en ella al considerarla una nada abismal desde hace varios años.

Entregado a ese sinsentido vital y rodeado de esa gente tanto o más vacía que él, afirma que si Gustave Flaubert soñaba con escribir una novela sobre la nada sin haberlo conseguido, como demonios iba nadie a esperar que lo lograra él.

Sin embargo cuando parece abandonar la idea de volver a escribir una novela, recibe un encargo de su periódico para entrevistar a una misionera católica a la que se atribuyen poderes milagrosos y al realizar esa crónica y entrar en contacto con el universo surrealista que rodea a esa santa, se apercibe de que la decadencia no solo afecta a su círculo de aventuras nocturnas, sino a la sociedad entera a la que pertenece, sus instituciones y la idolatría que entregan entusiasmadas a un mensaje que ni tan siquiera ese mismo ‘mensajero’ está ni dispuesto ni resuelto a transmitir.

Al trasladarse entre medias a la Isola del Giglio, donde naufragó el buque Costa Concordia, para realizar un reportaje sobre el aniversario del siniestro, Gambarella recuerda su amor de juventud con Elisa, y allí mismo, a través de un flash-back, recibe de pronto toda la luz que necesitaba para iluminar su futuro, y proyecta decidirse a escribir finalmente esa novela inconstantemente perseguida y nunca escrita. 

Un ultimo plano con Roma al alba, y un Gambarella abrazando la ciudad con la plácida serenidad de todo su ser, cierra la película. “La grande bellezza” no es amable con lo que narra, con ella Sorrentino actúa como un taxidermista aséptico que caricaturiza a sus presas muertas ya en vida, pero su mayor logro es hacerlas llegar con una cercanía que, pese a su frialdad y distancia formales, hace que al espectador le resulte imposible no identificarse en ellas. Ante un tratamiento semejante, la catarsis ya está garantizada, y el mensaje de la película viene a ser este : “redimamos al menos al individuo, la sociedad entera no dispone de un mismo nivel de sensibilidad ni tampoco se someterá fácilmente a aceptar introspección alguna si este proceso no le aporta placer por efímero que este resulte, por lo que démosla por imposible, salvemos al individuo porque resultará imposible lograr su redención como masa social colectiva”

Walter Vetroni, quien fuera alcalde de izquierdas de Roma en la pasada década y hoy retirado de la política tras perder la batalla electoral al Senado contra Berlusconi en 2009, ha definido “La grande bellezza” como un ´’ejercicio emotivo insólito’, ‘un verdadero homenaje a la capital italiana’, sin embargo, en mi opinión, la visión de Sorrentino pasa precisamente por rendir tributo a lo que fue Roma, como cabeza visible, como capital administrativa y politica de una Italia, que hoy solo exporta pasta y moda e, insisto, al menos para mi, al director parece no poder resultarle más nauseabunda la Roma actual, una ciudad que atesora una enjundia endogámica y una moralidad extinta y maldita.

Hay evidentemente mucho de “La dolce Vita” de Fellini, (aunque conceptualmente se acerca más aún a “E la nave va” (1983), esa sátira suya en la que a través de los personajes del mundo de la ópera reunidos en un barco para arrojar las cenizas de Maria Callas al Mar Egeo, naufragan como naufraga la sociedad). De hecho Jeppino Gambarella bien podría ser una revisitación del personaje de Marcello Mastronianni en ella, también periodista . A parte de por la famosa secuencia del baño de Anita Ekberg en la Fontana di Trevi “La dolce vita” de Fellini ha quedado grabada en los anales del cine por su revulsiva habilidad para mostrar una Roma verdadera, tan viva como exagerada, pero verdadera… los paparazzi existían de verdad, las divas de Hollywood se paseaban por Via Veneto, y los escritores retratados en ella tenían aquel talento único e inclusive muchos de ellos, en efecto, trabajan habitualmente en la industria del cine,… eran los años 60, el tiempo de los estudios de Cinecittá, las grandes producciones de Hollywood que se rodaban allí con estrellas internacionales. 

La Roma de esta ‘grande belleza’ es también análisis exhaustivo de un cierto segmento bien amplio de la sociedad romana actual, sin embargo, así como el espectador evoca a Fellini constantemente al verla, su genio mantenía una piedad profunda hacia sus personajes y era justo esa compasión la que permitía al espectador de hoy y de entonces, asirse a una proyección emotiva del conjunto. Sorrentino en cambio, ha optado aquí por interponer una distancia helada con respecto a sus personajes, prácticamente los muestra disecados, retratados y revestidos con absoluta y consciente frialdad. Y para ello se refuerza ademas de una dirección de fotografía excepcional, gélida a conciencia, como el tungsteno, y en la que la única calidez proviene de elementos artificiales pero nunca humanos, como ese sempiterno neón de Martini que parece vislumbrarse desde todas las partes de la ciudad, o la secuencia del palacio de los príncipes que atesora centenares de obras de arte de la antigüedad.  Únicamente su protagonista comienza a vestir colores cada vez más cálidos a raíz del proceso evolutivo que atraviesa su conciencia a lo largo del metraje. La idea de que lo antiguo o lo viejo siempre es mejor, no solo se articula a través de esta idea, sino que incluso también se verbaliza en más de una ocasión por boca de sus propios personajes.

Sin embargo, sin que las reminiscencias al maestro de Rimini constituyan en sí mismas ningún defecto, Fellini solo hay uno, y el mérito de la película de Sorrentino no está en refrescarlo o en homenajerlo desde una perspectiva actual, sino en construir con valentía una inolvidable obra maestra contempóranea y emotiva desde la frialdad que emerge de un sabio análisis de la decandencia de una sociedad que, con mayor o menor consciencia de ello, se abandona al nihilismo de su propia existencia, y se arropa a si misma indefensa e intrascendente.

La película encierra para mi la única dificultad de no poder ser recomendada a todos los públicos puesto que su magnitud formal y contextual es tan excesivamente aguda que es probable que resulte difícilmente digerible para el común las audiencias. Desde luego no llega a resultar la película experimental y ‘rara’ que uno tenía el prejuicio de que iba a ser, si bien hay un tratamiento onírico que en ocasiones descoloca, mantiene la progresión narrativa clásica y su guión concentra una cantidad de frases memorables tal que dan ganas de hacerse con una copia del mismo para releerlas constantemente.

El montaje cumple su función de engranar todo el metraje y queda a la altura de la calidad del guión, dándole aun más personalidad diferencial al conjunto del filme en base a una planificación de las secuencias con muchísimos planos cortos para mostrar el vértigo existencial de las fiestas nocturnas combinada con otros más largos y preciosistas de aquellas escenas en las Gambarella se torna más introspectivo.

La interpretación de Toni Servillo merece la mayor ovación de todo el equipo actoral; protagonista en cada secuencia, su trabajo es soberbio, y consigue no solo que empatices con la figura de un perdedor omnisciente cómo él, sino que va más allá y logra que el espectador seducido por esa clarividencia social inabarcable suya, acabe admirando ese personaje.

La grande bellezza” mezcla lirismo, existencialismo y humor con innegable talento, y desde la profundidad de una óptica absolutamente inusual en el cine contemporáneo, retrata con la mayor frialdad formal las emociones mas vitalmente intensas. 

Para el recuerdo quedan muchas secuencias poderosísimas, diálogos francamente audaces y escenas de auténtico humor, pero de entre ellas, por quedarme con una solo, me guardo la de la princesa de Reggio Colonna arruinada visitando a hurtadillas el museo que conserva el patrimonio artístico familiar para escuchar una vez más, a través de la audioguía para turistas, la historia del esplendor ya perdido de su linaje contemplando llorosa la cuna en que nació. 

Es una película que solo una cinematografía como la europea, y más concretamente la italiana, podía realizar, pero también un film de autor certeramente analítico y metódicamente descriptivo, al que todas las cinematografías mundiales deberían aspirar a producir a fin de dejar a generaciones venideras constancia documental de nuestro tiempo y de la deriva a la que está asistiendo gran parte de nuestra sociedad durante los años posteriores a la primera gran crisis del siglo XXI.

Nominada al Oscar a mejor película en lengua no inglesa, en apenas dos domingos se conocerá si con ella, Italia, el país que más estatuillas acumula en esta categoría a lo largo de la historia, y para el que Roberto Begnini lo obtuvo por última vez en 1998 con “La vita e bella" añade también este galardón a sus estanterías. Relegada a la categoría de mejor documental "The Art of Killing" por su carácter documental, y a priori la que hubiera resultado su mayor contrincante, la carrera a los Oscars parece allanada, ni la belga, ni la danesa, ni la camboyana, parecen poder dar la sorpresa, y desde luego la Academia ya se ha excedido bastante nominando a una película palestina "Omar" entre las cinco, ya que premiarla sería reconocer la autoridad palestina como estado por parte de una industria como la cinematográfica en la que el lobby judío hollywoodiense tiene tanto peso.

Dos meses después de su estreno, una sala de los Multicines Balmes llena a rebosar, y de nuevo el mismo consejo de siempre : debe ser vista en su versión original. El protagonista habla rapidísimo con un fortísimo acento dialectal, muy similar a cómo lo hacía Massimo Troisi, y aunque hablo italiano en muchas ocasiones tuve que recurrir a leer los subtítulos, sin embargo tanto su voz como su interpretación resultan tan ricas en matices que dudo que hayan sido traducidos con igual intensidad durante el doblaje al castellano.

En definitiva, toda una magistral lección de cine como arte desde los puntos de vista visual, narrativo y sociológico. Y uno de los personajes protagonistas masculinos mas  empáticos y fracasadamente queribles, mejor escritos e interpretados del cine de esta década.

Ho camminato assai ed ho scoperto tante cose, per essempio, che la nostra terra non e tanto bella de per se come dicono tutti, e bella perche standoci dentro le cose lontane sembranno migliori

Comè… i nostri, figli,…? i nostri figli, stanno tutti bene !

(He viajado mucho y he descubierto tantísimas cosas, por ejemplo que nuestra tierra no es tan bella de por sí como todo el mundo dice, nuestro país es bello porque estando dentro de él, las cosas lejanas parecen mejores

Cómo dices? …nuestros hijos ?? están todos bien)

*Del film “Están todos bien” (Stanno tutti bene) de Giuseppe Tornatore, 1990

Empezó tímida y silenciosamente, del mismo modo que empiezan las catástrofes naturales como un tsunami, un alud o una tormeta. 

Primero oías de un conocido que se iba al extranjero a “la aventura de probar fortuna” que se decía entonces,…

Poco después, el turno para emigar le fue llegando a personas de tu propio círculo de amistades, de tus antiguos trabajos, del entorno de tu familia, cada vez en más y más numero, y cada vez con mayor frecuencia.

Empezó a dejarse de llamar “aventura” y se comenzó a llamar a las cosas por su nombre,… aquello de irse no era otra cosa que “supervivencia”.

Ahora no hay día en el que uno no lea en su Facebook acerca de alguien que quiere hacer las maletas, ni semana en la que no leas la etiqueta de otro alguien que a su vez ya está embarcando desde algún aeropuerto nacional rumbo a buscarse una nueva vida fuera.

Nuestra generación creció sabiendo que muchos de sus abuelos lo habían hecho antes, pero quiso también creer que aquello era historia, y en los años 90 se limitó a mirar por encima del hombro a los inmigrantes que comenzaron a llegarnos masivamente como el mal necesario para poder prosperar como país, y se limpió la conciencia regularizando también masivamente su situación legal en el 2005, pero sin por ello querer implicarse ni en su integración ni en su desarrollo. 

Ni siquiera hoy, “su” inmigración y “nuestra” emigración, aún siendo la segunda mayor ya en número, han comenzado a resultarnos dos caras de la misma moneda : se sigue pensando confortablemente que los de fuera vienen a agotar nuestros recursos frente a la opinión de que los de dentro salimos a buscar un futuro que labrarnos. 

He trabajado con docenas de extranjeros, he tenido más parejas sentimentales sin pasaporte español que con él, he viajado cuanto he podido y soñado con quedarme y no volver en más de un destino yo también, y todo con la misma intensidad con la que he añorado la cultura del país al que pertenezco y en el que he decidido establecer mi vida desde hace ya 40 años.

Y si algo me ha enseñado eso, ha sido el hecho de que por encima de las fronteras y los sentimientos que éstas generan en determinados sectores muy primarios de nuestra sociedad, están los sentimientos que las propias personas nos profesamos, que ese amigo nuestro que emigra es tan persona como el extraño que este país acoge, con los mismos dramas tras de sí, y el mismo objetivo de supervivencia,  que en aras de esa cartografía emocional se han cometido muchos errores -y uno bien gordo está en camino que nos afecta directamente- pero que siempre estamos a tiempo de corregirlos, porque lo que todos deberíamos hoy por hoy tener muy claro es que, bien organizados, aquí debería haber recursos para todos, como espero también que los encuentren afuera quienes se ven en la necesidad de emigrar.

Solo hace falta encontrar un gestor de esos recursos con verdadero sentido común, un mínimo compromiso por la solidaridad y que cuente con el consenso de la sociedad. 

Nadie de quienes gestionan estos recursos en nuestro país parece acreditar uno solo de estos tres requisitos, y tampoco por eso podemos permitirnos el abandonarnos a nuestra propia suerte. 

Puede que quienes emigren tengan diferentes razones para hacerlo, algunas incluso alegres o lúdicas, pero para quienes nos quedamos, bastaría con que mantuviéramos firme al menos una sola razón para hacerlo, y me resulta desesperante que tantos y tantos de nosotros andemos perdidos todavía buscándola, como maletas minuciosamente hechas, pero abandonadas en una parada cinta de equipajes de un aeropuerto sin destinos.

Uno de los filmes que llevaba meses queriendo ver con impaciencia era esta adaptación cinematográfica de la aclamada obra teatral de Tracy Letts : 'Osage County : August', ganadora no solo de un premio Tony en su montaje original en Broadway en 2007 sino también de un Premio Pulitzer, y en España conocida como simplemente "Agosto" 

Tracy Letts cuenta con un gran prestigio como dramaturgo, y algo menos, también como actor, y su obra "Agosto" gozó de una espléndida acogida internacional, con montajes simultáneos en teatros de medio mundo, algo comparable a la que experimentó Yasmina Reza con "Carnage" (A un dios salvaje) o con “Arte”.

http://www.rtve.es/noticias/20111205/amparo-baro-carmen-machi-protagonizan-agosto-grandes-obras-del-teatro-norteamericano-nuestro-tiempo/480296.shtml

Vi la obra por primera vez con Norma Aleandro en el papel de Violet, en un teatro de Buenos Aires, después se estrenó en España, primero en Barcelona dirigida en 2010 por Sergi Belbel para el TNC con una magistral Anna Lizarán, ya fallecida, y Emma Vilarasau, y luego en Madrid un año despues por Gerardo Vera para el CDN, con Amparo Baró y Carmen Machi en los papeles principales, algo sorprendente a priori ya que sobre el papel un casting así sonaba tan confusamente a la serie de tv “Aida” que mas de uno podría pensar estar ante una comedia… y en cierto sentido si que lo es, solo que negra, muy negra. Sin embargo su subtexto dramático con lo que en realidad entronca es con la obra del Tenesse Williams de 'La rosa tatuada' o el 'Quien teme a Virgina Wolf' de Edward Albee.

Cuando a finales del pasado verano se presentó el poster de “Agosto” tuve la impresión de que se nos venía encima todo un peliculón, me fascina este cartel, y aunque en EE.UU. se han presentado otras versiones mas icónicas -con una casa dibujada sobre la que se abre el techo y demás-, creo que es uno de los mejores posters del año, quizás junto con el de "Gravity". Sin embargo, luego llego el estreno en el festival de Toronto y la acogida fría de la critica empezó a ponerme tras la pista de que quizás habia que reducir las expectativas.

La trama encaja en el género de drama familiar, pero su enfoque la reubica en el subgénero de ‘reunión familiar’ en la linea de otras peliculas como "Reencuentro" de Lawrence Kasdan, "Celebration" de Thomas Vinterberg o "A casa por vacaciones" de Jodie Foster, con la salvedad de que en 'Agosto' el motivo para el precipitado reencuentro de esta familia no es una ocasión festiva, sino la desaparición repentina del marido de Violet, la matriarca que interpreta Meryl Streep, aquejada de cáncer, adicta a los calmantes de toda índole, provista de una cordura aparentemente muy precaria, pero poseedora a su vez de un orgullo insolente y de una ferocidad devastadora y autodestructiva que dirige tanto hacia ella misma como a la familia que le rodea, y cuyos lazos acumulan tanto rencor y reproches que ya apenas nadie se molesta en disimular cuán rotos están ni desde hace cuánto tiempo.

Agosto” como gran obra teatral que es, resulta eficaz, es exagerada, hiperbólica, oscura, profunda y genera la catarsis que persigue, puesto que el lenguaje teatral en si mismo contiene una serie de códigos que se asumen precisamente como inherentemente ligados a esa dinámica.

Pero cuando los Weinstein productores de la cinta, y expertos en asfaltar sus películas hacia los Oscars, se hacen con el timón de este proyecto, para el cual encargan al propio Tracy Letts el guión, se equivocan eligiendo a un director como John Wells, con una trayectoria mas centrada en la producción ejecutiva que en la realización cinematográfica -en su haber como director está la pelicula "The Company Men" y poco más-. Quizás esta apuesta por él se base en su experiencia en dirigir repartos corales a través de series de tv como "E.R." (Urgencias) pero carece de la personalidad que hacía falta para darle a “Agosto" ese sello de autor que le alejara de resultar mera y fielmente teatro filmado. No puedo dejar de imaginar lo que hubiera sido esta misma película en manos de Polanski, del Stephen Daldry de “Las Horas” o de Gus Van Sant)

Y es una equivocación que ha quedado evidenciada por la propia Academia de Hollywood puesto que únicamente ha ofrecido a la cinta dos candidaturas, las de Julia Roberts y Meryl Streep como actrices secundaria y principal respectivamente, a las que muchos no ven grandes posibilidades, dado el reciente galardón de Meryl Streep (ésta es su nominación número 18) por una película tan menor como "La dama de hierro" o la tendencia a premiar como actriz secundaria a papeles cómicos (y ahí, muy a mi pesar, Sally Hawkings por 'Blue Jasmine' tiene todas las de ganar por lo visto) por contraposición a los dramáticos que suelen arrasar en la categoría de actriz principal.

Agosto" mantiene los tres actos de la obra teatral excesivamente marcados para ser una película : presentación (la llegada paulatina de la familia a la casa), nudo (con la secuencia de la cena que ocupa 20 minutos del metraje y sirve como eje central - parecerá loco como comparación pero para encontrar esa intensidad en una escena familiar solo me viene a la cabeza la cena de "Martin H," de Adolfo Aristarain junto a la piscina del chalet) y el desenlace (todo el resto de la película desde la cena en adelante) 

Asi como digo que el director ha sido escogido con poco criterio, a la hora de elegir talento en el casting de actores se ha tirado literalmente la casa por la ventana. Ya no es el reto interpretativo que enfrenta a Meryl Streep con Julia Roberts, sino todo un plantel de hasta 10 secudarios de lujo que incluyen a Margot Martindale, Chris Cooper, Dermont Mulroney, Julianne Nicholson, Ewan McGregor, Abigail Breslin (la niña de "Little Miss Sunshine") o el nuevo actor de moda, Benedict Cumbermatchcon permiso de Michael Fassbender, que ya ni es tan nuevo ni es tampoco tan joven. 

Si la semana pasada escribía yo aquí acerca de “El lobo de Wall Street" opinando que el mérito de la gran interpretación de DiCaprio en ella radicaba en la dirección de Scorsese (prueba de ello era el Gran Gastby de Baz Luhrmann, que viene a ser la precuela de “El lobo de Wall Street” que DiCaprio protagonizó un año atrás ofreciendo una actuación de lo mas plana), en “Agosto” son los actores quienes acreditan su propia valía, frente a una labor de dirección muy poco comprometida, y nada arriesgada

Meryl Streep despliega todo un catàlogo de planos para su lucimiento, un perfecto ritual en el que engarza ojos a punto de llorar constantemente, un histrionismo envidiablemente desarrollado con soberbios detalles de lenguaje corporal, y su dicción tan profunda y rica en mil matices.. en definitiva lleva a cabo una sobreactuación nada contenida pero efectista, sin embargo su papel es el de una enferma prácticamente terminal y atiborrada a pastillas, por lo que su exceso resulta admirablemente creíble, aunque por momentos de la sensación de que el director ha abandonado el rodaje dejándola por imposible y hacer y extralimitarse cuanto desee. 

La actuación de Julia Roberts, merece para mi, todo el detenimiento aquí. Primero de todo, no dejo de aplaudir su generosidad y su coraje para aceptar este papel,…como estrella de cine a nivel mundial que es, trabajar junto a Meryl Streep en un film como éste en el que desde que lees el guión sabes que para el gran público quien va a brillar es justamente Meryl Streep, y a la vez ejercer esa contención como contrapunto y esa naturalidad pero adaptada al fuerte drama que se cuenta, marca todo su personaje y hace que su interpretación sea para mi doble motivo de admiración. No es la primera vez que ocurre, ya en "Quedate a mi lado" (Stepmom) aceptó el papel de novia de Ed Harris, ante un guión que sobre el papel suponía el lucimiento dramático absoluto de Susan Sarandon, como la sufrida ex mujer abandonada. Hasta ahora, si dejamos al margen "Pretty Woman" el mejor papel -y el mas complejo- que había hecho Julia Roberts era para mi el de “Closer”, curiosamente también basado en otra obra teatral, ahí justamente brillaba ella sola desde la mera introspección y sin aspavientos tanto entre el reparto como desde el propio guión. Y su escena de la separación con Clive Owen en "Closer" tiene una intensidad que rara vez se ve en el cine más reciente. 

http://www.youtube.com/watch?v=rHBc7lIgmlY

El resto de secundarios dejan un innegable muy buen sabor de boca, especialmente Margot Martindale, Ewan McGregor y Jennifer Nicholson, ésta última para mí es todo un descubrimiento y que en esa maraña de gritos, rencor y locura colectivizada que es la familia Weston, sobre la que gira ”Agosto”, logra transmitirlo todo desde su casi muda presencia y sin apenas alharacas gestuales.

Por contra, para mi personalmente, flojea el tratamiento del personaje de Cumbermatch , no de su interpretación -da la sensación de que se lo han cargado bastante en la sala de montaje- y toda la actuación entera de Juliette Lewis, su actuación me parece que desentona por completo y no queda a la altura del resto. Es cierto que es una familia desestructurada, con una historia hiperbólicamente dramática hasta resultar deformada como las pinturas del Greco, pero aún en esa inverosimilitud latente, a todos los personajes el guión les ofrece un resorte que los justifica, todos encuentran una razón para actuar así, al menos individualmente les da sentido y coherencia,… otra cosa es en su conjunto, y aquí sin embargo el personaje de Juliette Lewis, que en teatro funciona muy bien, en la versión en cine no esta ni definido ni bien engranado ni presentado con la menor credibilidad, es exagerado, inconsistente y resulta hasta absurdo …y es ahí, entre otros aspectos, donde justamente nace el problema de pretender llevar al cine miméticamente una obra teatral sin un director que se ocupe de trasladar y traducir los códigos de verosimilitud que se dan por válidos de forma más amplia en un lenguaje como el teatral y ya no tanto en el cinematográfico. 

Y volviendo a esa dirección que no aporta todo lo que podría aportar, uno de los aspectos que mas echo en falta en la versión cinematográfica es precisamente la falta de ambición del director a la hora de recrear sensaciones visuales que perfectamente resultarían mucho mas eficaces en el cine de lo que resulta reflejarlas en teatro. El titulo de "Agosto" hace referencia al calor oprimente que envuelve las relaciones de esa familia en ese verano en Oklahoma durante el cual se desarrollan los dos días de toda el drama, el calor es un personaje más, pero en la película se resuelve con un par de planos de ventiladores, alguna que otra referencia que se hace por parte de los personajes al calor asfixiante y una escena en la que Margot Martindale llega sudando a la casa, pero no se refleja para nada visualmente, la dirección de fotografía ignora ese calor sofocante, y apuesta por la oscuridad cálida si, pero oscura, del interior de la casa, y cuando se sale a exteriores las secuencias incluso muestran viento. Por otro lado, el vestuario no parece tampoco mostrar ese calor con esas camisas de franela de manga larga para todos, …la verdad es que uno se acuerda de la atmósfera, pese a ser en blanco y negro. de “Un tranvía llamado deseo” de Tennesse Williams con aquel Marlon Brando en tirantes bañado en sudor, y eso sí que es reflejar en pantalla el calor y convertirlo en un personaje más de la trama.

En definitiva, una gran obra teatral que tenía todo para ser una obra maestra contemporánea, pero que acaba resultando simplemente una película bastante atractiva, en la que la factura es eficaz, hay diálogos brillantes, el humor negro funciona, a la vez que el drama que contiene brilla con solidez pese a su inverosimilitud (hasta el punto de lo que empieza como un drama de Douglas Sirk acaba pareciendo un culebrón venezolano imposible de esos con hijos ilegítimos, peleas y gritos a mansalva), apoyado en unas interpretaciones ciertamente magistrales -salvo la de Juliette Lewis-, y un resultado global que en su conjunto, por falta de ambición del director y un montaje nada arriesgado, no logra dar con el tono catártico que la obra teatral produce, precisamente por intentarla reproducir tan fielmente, que olvida aportar muchos de los resortes de los que el cine como expresión artística diferente al teatro, puede hacer uso, pero que no osbtante, resulta absolutamente recomendable para disfrutar de un nuevo desafío interpretativo de Meryl Streep, y sobre todo del contrapunto perfecto de una Julia Roberts que como actriz, sigue, sigue y sigue en permanente estado de gracia.